Tucson debate el calor mortal en reunión comunitaria
Cientos de residentes de Tucson, funcionarios de salud y líderes electos se reunieron el 31 de marzo para abordar la creciente crisis de calor extremo de la ciudad, tras registrarse la temperatura de tres dígitos más temprana de la historia de Arizona.
Cuando Tucson registró su primera temperatura de tres dígitos en marzo, la lectura más temprana de este tipo en la historia de Arizona, no fue solo un hito meteorológico. Fue una advertencia.
El 31 de marzo, cientos de residentes, funcionarios de salud pública y líderes electos se congregaron en el Centro Recreativo Donna Liggins para exigir respuestas sobre lo que depara el futuro.
La sala, abarrotada, reflejaba la frustración que sienten muchos habitantes de Tucson ante el aumento de las tarifas de los servicios públicos y el papel de la industria de los combustibles fósiles en el agravamiento del calor extremo.
Más de una docena de organizaciones enviaron representantes, cuyos oradores describieron cómo el aumento de las temperaturas está afectando a sus comunidades de diversas maneras.
Entre los asistentes se encontraban la alcaldesa de Tucson, Regina Romero, la concejala del Distrito 1 y vicealcaldesa, Lane Santa Cruz, la concejala del Distrito 6, Miranda Schubert, la concejal del Distrito 3, Kevin Dahl, y la congresista Adelita Grijalva.
En 2024, la ciudad de Tucson adoptó una Hoja de Ruta de Acción contra el Calor con el fin de informar y proteger a los residentes, así como de buscar formas de mitigar el calor en los vecindarios. La ciudad también ha puesto en marcha una iniciativa de plantación de árboles, un programa de captación de agua, un programa de energía solar asequible y un campus de sostenibilidad.
“El impacto recae primero y con mayor dureza sobre nuestras comunidades más vulnerables,” afirmó Romero. “Visualizamos un mundo libre de residuos. Realmente estamos llevando a cabo una labor intensa.”

El concejo municipal ha estado trabajando en el establecimiento de regulaciones locales para los centros de datos desde el verano pasado, y también está trabajando en ordenanzas sobre el uso del suelo y el consumo masivo de agua, así como en la creación de un acuerdo de colaboración energética con Tucson Electric Power.
"Si lo aprobamos, sería el primero en el estado y apenas el sexto en el país en el que establecemos un acuerdo de colaboración con una empresa de servicios públicos privada,” señaló Romero.
A pesar de estos esfuerzos locales, tanto Romero como Grijalva subrayan que los recortes de fondos federales están socavando el progreso de la ciudad en materia de cambio climático.
"No contamos con el tipo de inversión que la administración anterior puso a disposición de ciudades como Tucson,” afirmó Romero. "El gobierno federal y la administración Trump están desmantelando programas que podrían ayudarnos a avanzar.”
Grijalva expresó su convicción de que corresponde al gobierno federal encontrar soluciones locales a los problemas del cambio climático.
"Esta noche no es solo una asamblea ciudadana; es un llamado a la acción para todos y cada uno de nosotros,” declaró Grijalva. "Porque el cambio climático es real.”

Grijalva afirmó que está trabajando para reconstruir la coalición que respalda la Ley de Justicia Ambiental para Todos, lo cual implica consultar a las comunidades tribales y a otros grupos que se encuentran en la primera línea del cambio climático.
"Así es como se produce el cambio,” dijo. "No de arriba hacia abajo, sino a partir de que las comunidades se unan, alcen la voz y se nieguen a aceptar el statu quo.”
Ese sentimiento fue vivido de manera personal por al menos una de las personas presentes en la sala.
Una de las asistentes, Amy Dishion, perdió a su esposo, Evan, a causa del calor extremo hace unos años. Habló sobre el costo humano del cambio climático y expresó su deseo de exigir responsabilidades a las empresas de combustibles fósiles por el papel que desempeñan.
"Cada muerte relacionada con el calor genera trauma y desesperación,” señaló Dishion. "Arizona se vuelve más caluroso año tras año; es mortal y es insidioso.”
En los últimos tres años, 350 personas han fallecido a causa de enfermedades relacionadas con el calor, según Theresa Cullen, directora de Salud del Condado de Pima.
"El Departamento de Salud Pública junto con la alcaldesa y el concejo, la ciudad y las demás jurisdicciones hace todo lo que está a su alcance para mantenerlos a salvo,” afirmó. "Pero si la temperatura continúa subiendo 22 grados por encima de los niveles actuales, llegará un momento en que, hagamos lo que hagamos, no podremos garantizar su seguridad.”
Arilynn Hyatt es estudiante de periodismo en la Universidad de Arizona y pasante en El Foco de Tucson. Puede contactarla en arilynndhyatt@arizona.edu.
Esta nota fue traducida por los pasantes de la preparatoria San Miguel y editada por Diana Ramos, exalumna de la Universidad de Arizona, Directora de Iniciativas Bilingües y reportera del Foco de Tucson. Contáctala en diana@tucsonspotlight.org.
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