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EcoFlight acerca a estudiantes a la minería en Arizona

Los estudiantes pudieron observar de primera mano, desde el aire, la zona minera de cobre del sur de Arizona, acompañando a expertos en conservación y a representantes tribales en un recorrido de EcoFlight por los sitios mineros más controvertidos de la región.

EcoFlight acerca a estudiantes a la minería en Arizona
Un estanque de relaves en el Complejo Minero Green Valley se encuentra adyacente a comunidades residenciales en Sahuarita, tal como se observa desde un Cessna de EcoFlight durante un recorrido realizado el 8 de abril. Topacio "Topaz" Servellon / El Foco de Tucson. 

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En abril, un grupo de estudiantes universitarios y de posgrado obtuvo una perspectiva aérea de la región minera de cobre del sur de Arizona, al unirse a expertos locales a bordo de un recorrido aéreo por algunos de los terrenos mineros más controvertidos del estado.

Los vuelos sobrevolaron las minas a cielo abierto del Complejo Minero de Green Valley, cerca de Sahuarita, así como la propuesta de expansión Copper World en las montañas de Santa Rita; paisajes que se sitúan en la intersección entre la economía minera del estado y las crecientes preocupaciones ambientales y de las comunidades tribales.

Esta experiencia formó parte del programa anual "Flight Across America" de EcoFlight, el cual lleva a los estudiantes al terreno para estudiar el liderazgo indígena, la conservación y las complejidades ambientales que enfrenta el oeste estadounidense.

EcoFlight es una organización sin fines de lucro dedicada a la aviación para la conservación, que utiliza aeronaves pequeñas para educar y abogar por la protección de las tierras silvestres y los hábitats de la vida silvestre en toda la región occidental.

El programa "Flight Across America," que celebra ahora su vigésimo aniversario, fue concebido por el fundador y piloto jefe de EcoFlight, Bruce Gordon, junto con su colega piloto y cantante de música folk John Denver; quienes lo diseñaron originalmente con el fin de atraer la atención nacional hacia los temas de conservación mediante recorridos aéreos que culminaron en Washington, D.C., coincidiendo con el Día de la Tierra.

El objetivo, según afirman los organizadores, es que los estudiantes regresen a casa no solo bien informados, sino también listos para actuar.

EcoFlight trabaja con alrededor de 100 estudiantes al año, incluidos aquellos que participan en el programa "Flight Across America.”

“El vuelo a través de Estados Unidos es... un viaje más intenso, dado que volamos durante varios días,”  comentó a El Foco Amanda Grimsted, de EcoFlight. “Tenemos muchos estudiantes de Colorado y muchos de Arizona en este grupo. Ahí es donde centramos nuestra labor de difusión este año; sin embargo, siempre nos gusta conformar un grupo diverso de personas que puedan vivir la experiencia y compartirla a su regreso. Intentamos llegar a distintas escuelas para, de este modo, no limitarnos a atender siempre a los mismos participantes.”
El piloto Gary Kraft prepara un Cessna 210 para el despegue, previo al recorrido aéreo del Complejo Minero Green Valley y la propuesta de expansión Copper World en las montañas Santa Rita. Topacio "Topaz" Servellon / El Foco de Tucson.

Además de trabajar con estudiantes, EcoFlight también colabora con grupos tribales y juveniles; el año pasado, se asoció con la organización Intertribal Environmental Professionals para involucrar a un mayor número de estudiantes nativos americanos.

“El año pasado trabajamos con la Nación Blackfeet y también con la tribu india de Round Valley,” comentó Grimsted. “También trabajamos con los estudiantes y jóvenes que recorrieron el río Klamath una vez que este recuperó su flujo natural. Se retiraron las presas y ellos emprendieron un viaje de 300 millas, lo cual resulta sencillamente increíble. Tuvieron la oportunidad de recorrer el río en kayak y, posteriormente, los llevamos a sobrevolar junto con sus familiares para mostrarles la inmensidad del trayecto que acababan de completar.”

Arizona es el principal estado productor de cobre de los Estados Unidos; sin embargo, esta industria ha traído consigo inquietudes de índole ambiental y cultural, según Mike Quigley, director estatal en Arizona de la organización The Wilderness Society.

Antes de que se realizarán los vuelos, Quigley ofreció a los estudiantes una visión general de los desafíos de conservación que enfrenta la región.

The Wilderness Society, fundada en 1935, centra su labor principalmente en tierras públicas de jurisdicción federal, incluyendo terrenos administrados por la Oficina de Administración de Tierras y el Servicio Forestal de los EE. UU.; no obstante, Quigley señaló que la organización también está colaborando con la ciudad y el condado de Tucson para establecer un nuevo refugio nacional de vida silvestre a lo largo del río Santa Cruz.

En Arizona, afirmó, la mayor amenaza no proviene del petróleo ni del gas, sino del cobre.

“Aquí, en el sur de Arizona, la minería es la actividad predominante,” explicó Quigley. “El aspecto más relevante es la extracción de minerales de roca dura, y muy especialmente, la del cobre.”

Una de las prioridades actuales de la organización consiste en oponerse a una propuesta de expansión de la mina de cobre Silver Bell hacia el adyacente Monumento Nacional Ironwood Forest, zona en la que la empresa pretende depositar sus relaves mineros. Se trata de una contienda ya conocida, pues esta misma batalla se libró durante el primer mandato de la administración Trump.

“Luchamos contra eso la última vez. Estamos luchando contra eso de nuevo ahora,”  dijo Quigley. “Probablemente sea una de las cosas a las que más esfuerzo estamos dedicando actualmente en Arizona.”
Una vista aérea de la mina a cielo abierto en el Complejo Minero Green Valley, cerca de Sahuarita, una de las mayores operaciones cupríferas del sur de Arizona. Topacio “Topaz” Servellon / El Foco de Tucson.

Quigley también guió a los estudiantes a través de los dos principales sistemas fluviales de la región. El río San Pedro, señaló, es el último río de flujo libre en el sur de Arizona y una ruta migratoria norte-sur crucial para las aves migratorias. El río Santa Cruz, por el contrario, se secó en algún momento entre las décadas de 1950 y 1970 debido al bombeo de aguas subterráneas y a las desviaciones de su cauce; sin embargo, actualmente está siendo restaurado mediante el uso de aguas residuales tratadas.

“El río está volviendo a la vida, en cierto modo por sí solo, simplemente porque nosotros estamos vertiendo agua en su cauce,” comentó.

También abordó el tema de la región de las Sky Islands, calificándola como un punto crítico de biodiversidad a nivel mundial, donde convergen especies tanto tropicales como templadas.

“Es como si se desplazaran desde Canadá hasta México en términos biogeográficos, pero lo hacen verticalmente en lugar de latitudinalmente,”  explicó Quigley, señalando que, en el último año, se ha documentado la presencia de jaguares en las cadenas montañosas que los estudiantes sobrevolaron.

Los estudiantes tuvieron la oportunidad de escuchar a varios miembros de la Nación Tohono O'odham, cuyo territorio que abarca 2,8 millones de acres comparte una frontera de 62 millas con México.

Carla Johnson, vicepresidenta de la Nación Tohono O'odham, explicó a los estudiantes que su pueblo se ha opuesto sistemáticamente a las intromisiones federales, desde la construcción del muro fronterizo hasta la instalación de líneas de transmisión eléctrica; no obstante, describió la frustración que conlleva una labor de defensa y reivindicación que, con frecuencia, es ignorada.

“Uno realiza todo ese trabajo, ejerce todo ese cabildeo, establece todos esos contactos... y, de repente, ve cómo esas iniciativas aparecen actualizadas en los sitios web del gobierno federal,” lamentó Johnson. “Resulta desgarrador saber que, a pesar de todo, terminarán haciendo exactamente lo que se les antoje.”

También se unió al grupo Roger Featherstone, presidente de la Coalición para la Reforma Minera de Arizona, quien desde 2006 ha dedicado sus esfuerzos a detener lo que él califica como propuestas mineras inapropiadas en diversos puntos del estado.

“No estamos en contra de la minería," dijo Featherstone. “Pero sí estamos en contra de la estupidez. Y la mayoría de las propuestas que estamos viendo son, sencillamente, estúpidas.” 

Featherstone se unió a los estudiantes Kenzo Kimura y John Felix a bordo de un Cessna 210 para realizar un recorrido aéreo por el Complejo Minero de Green Valley y la propuesta de expansión Copper World, aportando su experiencia sobre el terreno respecto a la huella de la industria minera en el sur de Arizona.

La actividad minera en Green Valley comenzó después de la Segunda Guerra Mundial. A medida que los yacimientos minerales se agotan, las minas modernas pueden operar con tan solo un 1 % de minerales, lo que resulta en un 99 % de residuos, señaló Featherstone.

Roger Featherstone (a la derecha), presidente de la Coalición para la Reforma Minera de Arizona, viaja a bordo mientras el piloto Gary Kraft pilota el Cessna 210 sobre la región minera de cobre del sur de Arizona. Topaz Servellon / El Foco de Tucson.

Estos residuos, conocidos como relaves, se muelen hasta alcanzar la consistencia del talco, se mezclan con agua y se almacenan en enormes pilas. Por cada 100 libras de mineral, por lo general solo se produce una libra de material acabado, señaló Featherstone.

Los residentes de las cercanías de Green Valley han tenido que hacer frente a problemas como la contaminación del agua y el polvo tóxico proveniente de las pilas de relaves; este polvo puede ser tan corrosivo que, en ocasiones, las empresas mineras pagan a los residentes para que les realicen una limpieza y detallado profesional a sus automóviles. También se ha documentado la presencia de una pluma de sulfuros en las aguas subterráneas.

"Como coalición, no nos hemos centrado demasiado en estos problemas," comentó Featherstone. "Nuestro mayor desafío es, básicamente, establecer prioridades y decidir en qué queremos trabajar dados nuestros limitados recursos."

Señaló las presas de relaves, las cuales a menudo se construyen con el propio material de desecho  y advirtió que estas estructuras solo se mantienen estables cuando están secas.

"La regla general es que, en algún momento, una presa de relaves terminará colapsando; no es una cuestión de qué ocurrirá, sino de cuándo,” afirmó Featherstone. "Si llegaran a colapsar, ello provocaría graves problemas. Algunas de las presas más grandes como la de la mina Pinto Valley alcanzan una altura de más de 1,000 pies. Si esa presa fallará, los relaves tóxicos terminarían en el lago Roosevelt, arrastrados por la corriente del arroyo Pinto Creek. En el caso del proyecto Resolution Copper, la presa de relaves tendría una altura de 490 pies; si esta fallara, los relaves tóxicos descenderían por el río Gila hasta llegar al mar de Cortés.”

Freeport-McMoRan, la empresa que opera el Complejo Minero de Green Valley, no respondió a la solicitud de comentarios enviada por El Foco de Tucson.

Mientras sobrevolaba el proyecto Copper World, Featherstone comentó que Hudbay la actual empresa operadora ya ha comenzado las labores de desmonte y nivelación del terreno con fines de exploración, lo cual ha alterado el paisaje en el flanco occidental de la cordillera.

En un comunicado dirigido al Foco, Hudbay afirmó que Copper World es un proyecto en un emplazamiento preexistente (conocido como brownfield) que cuenta con todos los permisos necesarios y que ha sido diseñado conforme a los "más altos estándares de ingeniería y protección ambiental.” Asimismo, señaló que ha colaborado con observadores de las tribus locales para inspeccionar y salvaguardar los artefactos culturales antes de realizar cualquier intervención en el terreno.

La compañía indicó que lleva a cabo sus operaciones bajo un sistema de monitoreo continuo de la calidad del aire y del agua, supervisado por el Departamento de Calidad Ambiental de Arizona, y que ha establecido una colaboración con un grupo de trabajo intergubernamental para gestionar el polvo generado por la vía pública que conduce a las instalaciones. 

Hudbay también señaló que su primer permiso estatal fue un Plan de Recuperación de Terrenos Minados, aprobado por el Inspector Estatal de Minas de Arizona, el cual designa el uso del suelo posterior a la minería para actividades ganaderas y como hábitat para la vida silvestre, y exige a la empresa constituir una garantía financiera que cubra el costo total de la recuperación. La compañía indicó, asimismo, que lleva a cabo un proyecto voluntario de mitigación hídrica diseñado para reponer el 105 % del agua que extrae del acuífero.

Una vista aérea más cercana de un estanque de relaves en el Complejo Minero Green Valley. Roger Featherstone, de la Coalición para la Reforma Minera de Arizona, advirtió que, en el caso de las presas de relaves, la cuestión no es si fallarán, sino cuándo. Topaz Servellon / El Foco de Tucson.

Featherstone se mostró menos convencido.

"El condado de Pima tuvo la oportunidad real de comprar la propiedad con fines de consulta, pero no lo hizo", afirmó. "Por débiles que sean las leyes federales, Arizona posee las regulaciones mineras estatales más laxas de todo Estados Unidos. Básicamente, el estado accede a todo lo que la mina desea.”

La zona es ecológicamente única, hogar de especies en peligro de extinción, entre las que se incluyen el jaguar, una orquídea inusual y diversos insectos raros, señaló Featherstone.

Estos sitios incluidos Oak Flat y Hermosa revisten una gran importancia para las tribus nativas americanas, ya que albergan yacimientos arqueológicos y antiguos campos de juego de pelota.

Sumándose a estas inquietudes, Featherstone señala la cuestión del agua. Las minas, en esencia, "exportan agua," sostiene; esto se debe a que el cobre a menudo se vende en el extranjero en forma de concentrado, en lugar de ser procesado hasta su acabado final dentro del país, y a que las compañías mineras podrían, con el tiempo, solicitar subsidios al gobierno estadounidense para construir nuevas fundiciones de cobre.

"La industria minera en Arizona está prácticamente exenta de las restricciones sobre las aguas subterráneas,” comentó Featherstone. "Estas empresas pueden extraer del subsuelo tanta agua como deseen, sin importar el impacto que ello tenga en la zona. Desde un punto de vista legal, realmente no es mucho lo que las comunidades pueden hacer.” 

Kimura, estudiante de posgrado en la Universidad de Harvard, donde cursa estudios sobre salud global y humanitarismo, afirmó que la experiencia le resultó reveladora.

"Mi campo de estudio se centra en la salud pública y la medicina, así que esto es, sin duda, algo muy diferente," comentó Kimura. "Por lo general, me encuentro a bordo de una balsa o de un bote; no surcando los cielos."

Pachynne Ignacio, organizadora comunitaria de la agrupación Indivisible Tohono y recién graduada del Northwest Indian College con un título en ciencias ambientales nativas, figuraba entre los estudiantes que realizaron el vuelo con EcoFlight. Relató cómo creció a la sombra de las Sky Islands y cómo fue testigo de la manera en que el desarrollo de proyectos mineros y centros de datos ha ido invadiendo tierras sagradas. Mencionó, asimismo, que su madre había volado con EcoFlight la semana anterior.

"Me contó que el inmenso contraste entre la exuberante vegetación de los parajes vírgenes y la visión de esas minas le resultó devastador, hasta el punto de hacerla llorar," relató Ignacio. "Y mi madre no suele llorar."

Caitlin Schmidt es editora y publicadora de Tucson Spotlight y El Foco de Tucson. Comuníquese con ella en caitlin@tucsonspotlight.org.

Esta nota fue traducida por los pasantes de la preparatoria San Miguel y editada por Diana Ramos, exalumna de la Universidad de Arizona, Directora de Iniciativas Bilingües y reportera del Foco de Tucson. Contáctala en diana@tucsonspotlight.org.

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