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Cineasta de Tucson documenta pasión por el estilo tiki

El cineasta radicado en Tucson, Josh Dragotta, dedicó cuatro años y realizó más de 100 entrevistas para documentar la obsesión de un hombre por las tazas tiki y su empeño en construir un bar tiki de $500.000 en Oro Valley.

Cineasta de Tucson documenta pasión por el estilo tiki
Josh Dragotta, director y productor de “Cabali and the Tiki Mug Obsession,” dedicó cuatro años y realizó más de 100 entrevistas para realizar el documental. Topacio "Topaz" Servellon / El Foco de Tucson.

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Josh Dragotta se propuso realizar un cortometraje sobre un hombre que construía un bar tiki. Cuatro años y más de 100 entrevistas después, terminó con algo mucho más grande.

Dragotta vivió en Tucson a finales de la década de 1990 y principios de los 2000 antes de mudarse a Los Ángeles, donde pasó los siguientes 20 años realizando y editando películas, comenzando con documentales cortos para producciones como “Murder on the Orient Express,” “The Magnificent Seven” y “La La Land.”

Más tarde incursionó en el marketing cinematográfico y televisivo, trabajando en proyectos que incluyeron “Percy Jackson and the Olympians,” “Bullet Train” y “Severance,” obteniendo varios premios Clio por publicidad cinematográfica en el proceso.

“Gran parte del trabajo publicitario que comencé a mediados de la década de los 2000 estaba orientado al documental, pero también dentro del ámbito del marketing,” comentó. “Veías cosas como los contenidos extra de los DVD o documentales de formato corto, para luego pasar a los tráileres, los anuncios televisivos, los teasers y ese tipo de cosas.”

Su obra se ha exhibido en festivales de cine de todo el país y del mundo. Su película de 2012, “Satan's Angel: Queen of the Fire Tassels,” fue una selección oficial en el festival Outfest.

Regresó a Tucson hace cinco años y al año siguiente, comenzó a trabajar en “Cabali and the Tiki Mug Obsession.” Compartió la historia detrás de este proyecto en la edición de este año del festival TENWEST, un evento anual que celebra el emprendimiento, la creatividad y la innovación.

La película sigue a Doug “Fini” Fincal, cuyo amor por la subcultura del coleccionismo de tazas tiki lo llevó a construir un bar tiki valorado en $500.000, dedicado a su colección, dentro del restaurante The Landing, ubicado en Oro Valley, a pesar de cierta reticencia por parte de su socio comercial, Scott Mencke.

“Cabali and the Tiki Mug Obsession” se estrenó en el Festival de Cine de Newport Beach de 2025 con dos proyecciones con entradas agotadas, antes de su estreno en Arizona en TENWEST. Topacio “Topaz” Servellon / El Foco de Tucson.

El sitio web de la película la describe como un filme sobre “comunidad, pasión y propósito.”

“Quería contar la historia a través de muchas voces diferentes, en lugar de limitarme a unas pocas,” comentó Dragotta. “Quería que pareciera casi una sola voz unificada que representa esta escena.”

La subcultura tiki surgió en Estados Unidos y se inspira en las islas de Oceanía y el Pacífico. “Tiki” es la palabra maorí para humano.

El documental nació de una larga amistad. Hace quince años, Dragotta y Fincal colaboraron en un cortometraje titulado “Save the Tiki,” el cual documentaba el esfuerzo de Fincal por trasladar una cabeza tiki de tres pisos y 25 toneladas desde el campo de minigolf Magic Carpet Golf hasta su propio bar, The Hut.

“Fini se puso en contacto conmigo hace más de cuatro años y me dijo: "Oye, tengo otra idea. Voy a construir este bar y he pensado que tal vez estaría genial hacer un pequeño cortometraje,” relató Dragotta. “Empezó a contarme todo tipo de cosas sobre su vinculación con el mundo tiki y las tazas tiki.”

En aquel entonces, Fincal había reunido una colección de casi 1.000 tazas tiki y había decidido que quería construir un bar para exhibirlas.

A medida que documentan la historia de Fincal y su colección, el interés de Dragotta por la subcultura de las tazas tiki fue en aumento.

“Empezamos a indagar en su historia: cómo se desarrolló, cómo evocaba los tiempos anteriores a internet y, en definitiva, cómo esta subcultura evolucionó desde los medios impresos, los zines y el marketing de guerrilla hasta convertirse, esencialmente, en lo que es hoy: largas filas de personas que pasan la noche a la intemperie esperando para comprar tazas tiki por cientos y, en ocasiones, miles de dólares,” explicó Dragotta.
Herb Stratford, crítico de cine, cofundador y codirector del Film Fest Tucson, entrevista a Josh Dragotta durante el festival TENWEST 2026. Topacio “Topaz” Servellon / El Foco de Tucson.

Sin embargo, convertir su interés compartido en un documental conllevó numerosos desafíos.

“Siempre se dice que un documental cobra forma durante la edición, ¿verdad? No es una obra narrativa. En una obra narrativa, tienes un guion y lo sigues; este sirve de guía, avanzas a través de él, obtienes lo que necesitas planos de cobertura y demás y luego lo ensamblas,” comentó Dragotta. “Con un documental, se trata de un organismo vivo; no termina hasta que realmente termina. Estás a merced de lo que logras capturar.”

El rodaje se prolongó durante tres años y medio, en parte porque ese fue el tiempo que le tomó a Fincal establecer su bar de estilo tiki en Oro Valley.

Dragotta señaló que el mayor desafío de la película residía en su temática de nicho, encontrar el hilo conductor universal capaz de atraer a espectadores poco familiarizados con la cultura tiki. Abordó el proyecto como si fueran dos películas en una: una historia cronológica del movimiento tiki, con una duración cercana a las dos horas, y una serie de capítulos que narran el proceso de construcción del bar por parte de Fincal. El reto de la edición, explicó, consistió en hallar los momentos precisos para alternar entre esas dos líneas narrativas.

Irónicamente, fueron los contactos de Dragotta en Los Ángeles y no el propio Fincal quienes abrieron las puertas para acceder a las figuras más destacadas de la comunidad tiki.

“A lo largo de los años, había realizado un par de cortometrajes junto a mi socio productor, Tony Marsico; resulta que Tony forma parte de una banda llamada The Martini Kings,” relató Dragotta. “Él está muy bien conectado con la escena musical de Los Ángeles y, en particular, con muchas personas vinculadas a lo que yo denomino el mundo de la cultura retro. Lo que Tony logró hacer fue empezar a contactar a varias personalidades realmente notables dentro de esa comunidad.”

Esta conexión condujo a Dragotta hasta figuras prominentes de dicha subcultura, entre ellas Sven Kirsten, quien ha escrito extensamente sobre la cultura tiki contemporánea, así como Baby Doe y Otto von Stroheim, productores del Tiki Oasis, un festival dedicado al pop polinesio y al estilo de vida isleño.

El documental pone el foco en diseñadores de tazas tiki, aficionados declarados y seguidores ocasionales, incluyendo a artistas que han forjado sus carreras en torno a este oficio artesanal.

 “Crazy Al (Evans) es un fabricante de tazas. Una de sus últimas frases en la película es, ‘Por fin, por fin puedo vender mi taza por el valor de toda la pasión y la creatividad que le ponía,’ en su caso, décadas dedicadas a este arte,” comentó Dragotta.
Josh Dragotta regresó a Tucson hace cinco años, tras casi dos décadas en Los Ángeles, donde ganó premios Clio por publicidad cinematográfica. Topacio "Topaz" Servellon / El Foco de Tucson.

Mientras desarrollaba el documental, Dragotta se ganó la amistad y la confianza de varios miembros de la comunidad de las tazas tiki, afirmando que una entrevista en particular tuvo un impacto decisivo en todo el proyecto.

“Estábamos entrevistando a una pareja, Derek y Roxanne Weaver, quienes llevaban en la escena desde los años 90. Yo estaba entrevistando a Derek; él tiene un hermoso bar tiki casero y posee una colección bastante extensa. Y entonces me dice, ‘Sabes, yo mismo iba a hacer un documental sobre esto,” relató Dragotta.

Weaver le entregó a Dragotta el material de archivo de su propio intento de documental, diciéndole: “Confío en ustedes. Parecen buena gente. Simplemente hagan algo con ello. Tiene que salir a la luz.”

La película se estrenó en el Festival de Cine de Newport Beach de 2025 con tres proyecciones, dos de las cuales agotaron las entradas.

El estreno en Arizona, celebrado en el festival TENWEST, también colgó el cartel de “vendido,” y la acogida tanto por parte de los miembros de la comunidad tiki como de quienes son ajenos a ella ha sido abrumadoramente positiva.

“Hasta que no celebramos ese estreno en Newport Beach, estuve conteniendo la respiración; al fin y al cabo, estás representando a una subcultura, y eso no es tarea fácil. Sin embargo, la gente de esa comunidad nos ha dicho, de manera casi unánime: "Nos han representado muy bien,” comentó Dragotta.

Cabali ha resultado ser tan popular que los negocios vecinos han sucumbido a la fiebre tiki, según cuenta Dragotta. Asimismo, ha recibido solicitudes de proyección desde Washington, Hawái y Dallas; está desarrollando una banda sonora en formato vinilo junto a la banda de Tucson Mellow Exotica; y trabaja en la creación de una cerveza inspirada en el documental.

“Creo que uno de los aspectos más gratificantes es ver cómo reacciona la gente que, al ver la película, no tenía ni la menor idea de lo que es el mundo tiki; se quedan alucinados y exclaman, ‘Tengo que asistir a uno de estos eventos. ¡Esta es mi tribu!’” afirmó Dragotta.

Topacio “Topaz” Servellon es periodiste en El Foco de Tucson. Pueden contactarle en topacioserve@gmail.com.

Esta nota fue traducida por los pasantes de la preparatoria San Miguel y editada por Diana Ramos, exalumna de la Universidad de Arizona, Directora de Iniciativas Bilingües y reportera del Foco de Tucson. Contáctala en diana@tucsonspotlight.org.   

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