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Clínica Amistad brinda atención gratuita en Tucson

Clinica Amistad, una clínica gratuita en South Tucson, brinda atención primaria sin costo a pacientes sin seguro o con cobertura insuficiente, atendiendo cerca de 2,500 consultas en 2024 mediante un modelo basado íntegramente en voluntarios.

Clínica Amistad brinda atención gratuita en Tucson
Una sala de pacientes en la Clínica Amistad, una clínica gratuita en el sur de Tucson que atiende sin costo a pacientes sin seguro o con cobertura insuficiente. Diana Ramos / El Foco de Tucson.

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Cuando Ed no pudo seguir cumpliendo con sus turnos de voluntariado debido a la fatiga y el dolor, no sabía a quién recurrir. No tenía seguro médico y sentía demasiada vergüenza para pedir ayuda.

Ahí es donde intervino la Clínica Amistad.

Esta clínica gratuita, ubicada en South Tucson, atiende sin costo a pacientes sin seguro o con cobertura insuficiente, brindando desde atención primaria hasta asesoramiento en salud conductual, sin requerir ningún tipo de seguro. Amistad funciona enteramente gracias al trabajo voluntario y se sustenta mediante subvenciones y donaciones privadas.

"Tenía síntomas. Me cansaba mucho. Intenté hacer voluntariado en diferentes lugares y no pude; simplemente me dolía. Mi cuerpo no respondía," relató Ed. "Quería tomar el control de mi vida. Quería asumir la responsabilidad. Sabía que necesitaba ayuda, y eso es precisamente lo que estoy recibiendo en la Clínica Amistad."

La atención preventiva es un pilar fundamental del modelo de la clínica; su personal acompaña a los pacientes desde su primera visita hasta los chequeos regulares para garantizar una atención continua.

"La gente necesita atención médica más que ninguna otra cosa," afirmó la directora ejecutiva, Nicole Glasner. "La atención médica es un derecho humano."

South Tucson alberga una gran población hispana y a nivel nacional, los hispanos registraron una de las tasas más altas de falta de seguro en el país: un 17.7% en 2021, según la Oficina del Censo de los EE. UU.

El personal de la recepción de la Clínica Amistad, una clínica de atención primaria gratuita en el sur de Tucson que registró casi 2,500 visitas de pacientes en 2024. Diana Ramos / El Foco de Tucson.

La mayoría de los pacientes de Amistad se identifican como hispanos o latinos, con una edad promedio de 49 años, y la gran mayoría son mujeres, según el informe anual 2024-25 de la clínica. Aproximadamente el 93% tiene un ingreso familiar semanal inferior a $500, situándose por debajo del umbral federal de pobreza.

El Dr. Ramesh Karra, asesor médico de la Clínica Amistad, señaló que visitar a un médico es un lujo para muchas familias de bajos ingresos, y carecer de seguro médico es una de las razones principales por las que las personas evitan buscar atención médica.

"Si (las personas sin seguro) tuvieran seguro, sería muy probable que accedieran a la atención médica,” afirmó Karra, quien ha ejercido como proveedor voluntario en Amistad durante 10 años.

Amistad funciona como un centro de servicios integrales que ofrece prestaciones que incluyen atención de afecciones agudas, manejo de enfermedades crónicas, salud de la mujer, vacunación, dermatología, exámenes de la vista, asesoramiento en salud conductual y derivaciones a especialistas de la comunidad.

"Atendemos a alguien para atención primaria, pero resulta que padece un dolor de espalda crónico con el que ha estado lidiando y que le ha impedido trabajar durante años. Por ello, contamos con servicios de fisioterapia o acupuntura que pueden ayudarle,” explicó el director de la clínica, Héctor Rico.

Aunque Amistad se centra en la atención primaria y preventiva, puede gestionar derivaciones para resonancias magnéticas, radiografías y tomografías computarizadas gracias a acuerdos con proveedores locales que ofrecen tarifas con descuento. Las cirugías mayores y el tratamiento oncológico quedan fuera del ámbito de actuación de la clínica.

La Clínica Amistad atendió a 956 pacientes en 2024, registrando casi 2,500 visitas; esto significa que la mayoría de los pacientes regresaron más de una vez.

El número de visitas de pacientes ha crecido de manera constante desde que la clínica abrió sus puertas en 2003, experimentando un aumento del 10% entre 2017 y 2025. Para satisfacer la demanda, el año pasado Amistad amplió sus días de atención, pasando de nueve a 13 días al mes. Actualmente, la lista de espera es de aproximadamente un mes.

La clínica también ofrece servicios de telemedicina para chequeos de rutina, seguimientos de laboratorio y monitoreo de la presión arterial, así como una opción para aquellos pacientes que temen tener encuentros con las fuerzas del orden.

A pesar de la amplitud de sus servicios, Karra admitió que la clínica no es una "máquina que funcione a la perfección al 100 %.” Amistad todavía está trabajando en la digitalización de los expedientes de los pacientes para facilitar su acceso durante las consultas.

"El sistema en sí no es del todo bueno. Pero logramos que funcione," comentó Karra.

Las consultas tienen una duración de 30 minutos cada una, lo que deja tiempo suficiente para realizar visitas integrales en las que los profesionales médicos pueden abordar todas las preguntas e inquietudes de sus pacientes.

Glasner afirma que este modelo anima a los pacientes a sincerarse y a aprovechar al máximo sus consultas.

"Nuestros médicos pueden tomarse su tiempo con los pacientes. Y creo que esto realmente ayuda a que nuestros pacientes se sientan escuchados, lo cual es uno de nuestros objetivos principales," señaló Glasner. "Queremos asegurarnos de que se sientan seguros y escuchados; de este modo, se abrirán más con nosotros. Ya sabe, tal vez hayan acudido por un resfriado o algo similar, y de repente descubrimos que podrían ser prediabéticos."
En la sala de espera de la Clínica Amistad hay recursos comunitarios disponibles, donde las promotoras ayudan a los pacientes a orientarse en su atención médica y a conectarse con diversos servicios. Diana Ramos / El Foco de Tucson.

Una encuesta realizada a los pacientes reveló que el 100% de los pacientes de Amistad se sintieron escuchados durante sus citas. Rico atribuyó este éxito a las promotoras de la clínica, miembros de la comunidad que actúan como trabajadoras sociales, quienes permanecen con los pacientes en la sala de espera para responder a sus preguntas y aliviar sus inquietudes.

Como parte del modelo preventivo de Amistad, la clínica ofrece programas educativos destinados a empoderar a los pacientes para que lleven una vida más saludable.

Uno de sus principales recursos es un programa de 12 sesiones, impartido en español, sobre la prediabetes y centrado en reducir el riesgo de desarrollar diabetes. Según Rico, aproximadamente la mitad de los pacientes de Amistad padecen diabetes o prediabetes, una enfermedad crónica que afecta de manera desproporcionada a las comunidades hispanas en los Estados Unidos.

Los pacientes inician el programa con una extracción de sangre para medir sus niveles de glucosa y lo finalizan con otra para dar seguimiento a su progreso.

Todos los pacientes que han participado en el programa han experimentado una disminución en sus niveles de glucosa, señaló Rico.

Ed, paciente de Amistad que participó en el programa de prediabetes, comentó que se siente mejor y elogió el apoyo, el tratamiento y los servicios educativos que ofrece la clínica.

La directora ejecutiva Nicole Glasner y el director clínico Hector Rico posan frente a la Clínica Amistad el 13 de abril de 2026. Diana Ramos / El Foco de Tucson.

Los voluntarios son el cimiento de la clínica, pero el dinero sigue siendo esencial. Amistad opera con un presupuesto de $600.000 o menos al año, cubriendo los salarios de tres empleados a tiempo completo y dos a tiempo parcial, medicamentos y vacunas, costos de derivación, seguro de responsabilidad profesional y gastos operativos básicos como servicios públicos, limpieza y seguridad.

La financiación y los voluntarios, afirmó Glasner, son lo que mantiene viva a la clínica.

"A medida que aumenta la financiación, podemos abrir más días. Si perdiéramos fondos, probablemente tendríamos que cerrar un día," dijo Glasner. "La razón principal por la que esta clínica funciona es gracias a nuestros proveedores voluntarios. Este modelo no funcionaría sin ellos. Nuestros proveedores son, en realidad, la columna vertebral de (la clínica). Si ellos se marcharan, este modelo se desmoronaría."

A medida que la clínica crece, el espacio se está convirtiendo en otra limitación. Las nueve salas de examen a veces están ocupadas simultáneamente, y Glasner señala que contar con más proveedores implicaría la necesidad de más espacio y la capacidad para atender a más pacientes.

"Si tuviéramos más proveedores, necesitaríamos más espacio para poder atender a más pacientes," comentó Glasner.

Para pacientes como Ed, la clínica ofrece algo que, de otro modo, estaría fuera de su alcance: un médico que los atienda, los escuche y les dé seguimiento.

"Todos los que entramos en el campo de la salud lo hacemos porque poseemos el impulso, el don, de intentar ayudar a las personas," dijo en español Julio Loya, gerente del programa de prediabetes de la clínica. "La Clínica Amistad es el lugar perfecto donde (los voluntarios) pueden ejercer la medicina y la enfermería, y ayudar a un segmento de la población que verdaderamente lo necesita."

Esta nota fue escrita y traducida por Diana Ramos, exalumna de la Universidad de Arizona, Directora de Iniciativas Bilingües y reportera del Foco de Tucson. Contáctala en diana@tucsonspotlight.org.   

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