Clínica gratuita de la UA cubre vacíos en la atención médica para mujeres
La clínica para mujeres CUP de la Universidad de Arizona, gestionada por estudiantes, ofrece atención preventiva gratuita sin necesidad de seguro médico, cubriendo así necesidades críticas de las mujeres del sur de Arizona que carecen de acceso a servicios de salud.
Cuando una mujer embarazada, sin seguro médico ni atención prenatal, acudió a la clínica para mujeres CUP de la Universidad de Arizona, no se trataba de una opción secundaria, sino de su única oportunidad para saber que su bebé estaba bien.
La mujer recibió una ecografía y pudo escuchar el latido del corazón de su bebé gracias a este centro gestionado por voluntarios, una de las clínicas del programa CUP, Commitment to Underserved People o Compromiso con las Poblaciones Desatendidas de la UA.
La clínica para mujeres CUP ofrece atención preventiva y primaria gratuita, derivaciones a especialistas y pruebas de diagnóstico a mujeres del sur de Arizona que no cuentan con otra fuente de atención médica; no se requiere seguro.
Asimismo, brinda a los estudiantes una experiencia temprana en medicina comunitaria, acompañada de mentoría y observación por parte de médicos y estudiantes de medicina con mayor experiencia.
"En el aula aprendemos que la atención prenatal debe ser frecuente y accesible; eso es realmente importante tanto para el bebé como para la madre," comentó Sarah Teeman, estudiante de medicina de la UA. "Y saber que éramos la única opción para esta paciente me impactó profundamente."
En Estados Unidos, las mujeres presentan las tasas más altas de retraso o falta de atención médica debido a los costos, según un estudio que compara el acceso a la salud y los seguros médicos entre este país y otras 13 naciones de ingresos altos.
Alrededor del 9% de las mujeres menores de 65 años en Estados Unidos carece de cobertura de seguro médico, según los datos preliminares de 2025 de la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud.
Los expertos señalan que las personas con seguro médico tienen más probabilidades de buscar atención preventiva, controlar enfermedades crónicas y recibir tratamiento, lo que contribuye a mejores resultados de salud. Ante las deficiencias del sistema de salud estadounidense, las clínicas gratuitas se han convertido en un recurso provisional fundamental.

El programa CUP nació en 1979 impulsado por el deseo de los estudiantes de servir a la comunidad durante su formación en la facultad de medicina. Ya por aquel entonces, los estudiantes percibían la falta de acceso a la atención sanitaria que sufría la población local.
"Para muchos de nosotros, CUP no es simplemente una actividad extracurricular," afirmó Isabella Steidley, estudiante líder del programa. "Creo que, para muchos, representa una oportunidad de retribuir al lugar donde tenemos el privilegio de estudiar; ninguno de nosotros podría aprender medicina de no ser por la generosidad de los miembros de nuestra comunidad, que nos permiten, precisamente, ser estudiantes."
La clínica para mujeres es una de las 12 que integran el sistema CUP, el cual incluye también una clínica pediátrica, la Clínica de la Familia Shubitz, una clínica para la comunidad LGBTQ+, una clínica de salud mental, una clínica de tratamiento de heridas, una clínica de vasectomías, una clínica de atención a solicitantes de asilo y una clínica de dermatología.
Esta clínica para mujeres opera en colaboración con Emerge! Center Against Domestic Violence para asistir a mujeres y niños residentes en refugios que han sufrido violencia doméstica. La clínica abre tres miércoles al mes, de 6 a 9 p.m.; las pacientes deben llamar para concertar una cita, ya que no se atiende a personas sin cita previa.
Funcionamiento de la clínica
Una cita en la clínica para mujeres de CUP dura aproximadamente una hora. Las pacientes se reúnen con un estudiante de medicina de primer o segundo año y con otro de tercer o cuarto año para tratar temas de salud, tales como anticonceptivos, irregularidades menstruales e infecciones de transmisión sexual, entre otros.
Los estudiantes de medicina determinan un diagnóstico y lo presentan al médico voluntario, quien evalúa y confirma tanto el diagnóstico como el plan de tratamiento.
Una vez que el médico aprueba el plan, los estudiantes se lo comunican a la paciente; se cuenta con intérpretes para aquellos pacientes con conocimientos limitados de inglés.
Al finalizar la consulta, es posible que a las pacientes se les extraiga sangre, se les administren vacunas o una prueba de Papanicolaou, o se programe una visita de seguimiento.
Una vez al mes, la clínica organiza una jornada dedicada a procedimientos especializados, durante la cual un obstetra-ginecólogo ofrece servicios como colposcopias y ecografías transvaginales.
La clínica para mujeres atiende a unas 12 pacientes en una jornada habitual y cuenta con una lista de espera de un mes. Su horario vespertino permite una mayor disponibilidad de los estudiantes y ayuda a los pacientes que no pueden ausentarse del trabajo, lo que lo hace más accesible al público, señaló Teeman.

En 2025, la clínica para mujeres atendió a 61 pacientes distintas, 14 de ellas nuevas, lo que representa un aumento del 35 % con respecto a 2024. Muchas de las consultas son visitas de seguimiento de pacientes que regresan en varias ocasiones.
El sistema de clínicas CUP atendió a 384 pacientes en 2025, sumando un total de 1.031 consultas, con un promedio de 2,7 visitas por paciente.
CUP también cuenta con un equipo de enlace asistencial formado por estudiantes de medicina voluntarios que desempeñan funciones similares a las de los trabajadores sociales: orientan a los pacientes hacia recursos comunitarios, como bancos de alimentos, o los derivan a otras clínicas accesibles, como Clínica Amistad y El Rio Health, que aplican tarifas ajustadas según los ingresos del paciente.
Participación comunitaria activa
Todas las clínicas CUP son gestionadas íntegramente por estudiantes de medicina y médicos voluntarios. Alrededor del 90 % de los estudiantes participan en CUP durante sus dos primeros años de carrera, atraídos en parte por la reputación del programa en cuanto a la participación comunitaria práctica.
"Descubrir que la Universidad de Arizona contaba con el programa CUP, gestionado totalmente por estudiantes, fue algo que me entusiasmó mucho," comentó Steidley, explicando que CUP es un elemento central en la formación médica de los estudiantes.
Al participar en CUP, los estudiantes pueden obtener una distinción en el programa de servicio comunitario de CUP Community Service Track por su labor voluntaria. Sin embargo, incluso tras cumplir todos los requisitos para dicha distinción, algunos deciden seguir colaborando como voluntarios.
"Sigo participando en estas clínicas porque realmente las disfruto. Me gusta mucho poder atender a nuestros pacientes y brindarles ayuda," afirmó Carolyn Dunlap, estudiante de segundo año de medicina que ya ha completado las horas requeridas para la distinción de CUP. "Creo que no solo es una buena oportunidad para convertirme en una mejor médica en el futuro, sino que también me satisface enormemente poder ayudar a estos pacientes en el presente."

Dunlap comentó que, en una época en la que estaba entre empleos y sin seguro médico, un programa como CUP habría marcado una gran diferencia y le habría ahorrado mucho estrés.
"Me quedé asombrada, realmente impresionada por la cantidad de servicios que ofrecen estas clínicas," dijo Dunlap. "Al participar y hacer voluntariado, veo lo valiosas que son estas clínicas; me parece increíble que podamos brindar este servicio."
Asimismo, estas clínicas ofrecen un motivo de optimismo respecto al sistema de salud de Estados Unidos.
"Al participar en la Clínica de la Mujer y en CUP en general, siento que realmente estoy marcando una diferencia; no me limito a estar frustrada con el sistema, sino que, a pequeña escala, contribuyo a mi comunidad y ayudo a garantizar que las personas puedan acceder a servicios de salud," afirmó Teeman, quien también cursa una maestría en salud pública.
Recursos limitados, decisiones difíciles
Al ser una clínica gratuita, CUP no puede abarcarlo todo.
CUP depende de la financiación de la Facultad de Medicina de Tucson para cubrir gastos administrativos, así como de donaciones tanto en especie como monetarias que los estudiantes recaudan durante el año mediante eventos como ventas de repostería y carreras benéficas de 5 km. Dado que CUP es una organización estudiantil registrada en la ASUA, los estudiantes voluntarios pagan una cuota de 20 dólares destinada a suministros médicos, pruebas y análisis de laboratorio para los pacientes.
Steidley señaló que contar con más fondos podría resolver muchas de las limitaciones de la clínica, desde organizar el transporte de los pacientes hasta solicitar una radiografía de tórax ante una tos preocupante o realizar una batería completa de análisis a alguien que no ha visto a un médico en 20 años, pero la clínica simplemente no dispone de los recursos necesarios para hacerlo todo.
Reconocer estas limitaciones forma parte del proceso de aprendizaje de los estudiantes, quienes deben equilibrar la toma de decisiones basándose en lo estrictamente necesario para garantizar la atención del paciente, dentro de los límites de sus conocimientos y recursos disponibles.
Cada año, CUP recibe una donación en especie valorada en $15,000 de Sonoran Quest Laboratories para cubrir los análisis de laboratorio. La clínica establece un límite de $100 por paciente y visita para estas pruebas, aunque se hacen excepciones en casos que requieren análisis urgentes.

Aun con esas limitaciones, las necesidades que presentan los pacientes a menudo superan lo que la clínica puede ofrecer.
"Al leer algunas de las razones por las que la gente necesita atención, me quedo impactada, porque son casos que tal vez deberían tratarse en servicios de urgencias," comentó Teeman.
Dado que la clínica de salud femenina de CUP abre solo tres días al mes, en turnos de tres a cuatro horas, no puede ofrecer la misma continuidad en la atención que un proveedor de atención primaria con un consultorio abierto a diario y con un horario más extenso.
"Queremos atender a más pacientes, pero tampoco podemos garantizar la continuidad de la atención que todos ellos podrían necesitar," señaló Steidley.
A pesar de los recursos limitados, los responsables de CUP consideran que las clínicas benefician tanto a la comunidad como a los estudiantes de medicina, contribuyendo gradualmente a una mayor equidad en el acceso a la salud.
"Más personas deberían conocer los recursos a su disposición; CUP es simplemente otro recurso comunitario que queremos que la gente perciba como accesible," afirmó Steidley.
CUP enseña a los estudiantes que ser médico va más allá de acumular conocimientos sobre enfermedades y tratamientos, y que saber qué preguntas formular es tan importante como estudiar. Esas preguntas pueden no estar directamente relacionadas con el problema de salud del paciente, sino con aspectos generales de su vida, como el acceso a un transporte fiable.
"Ser voluntario en estas clínicas de CUP permite ver el proceso, pero también conocer los distintos desafíos que, aunque están muy ligados a la medicina, no se aprenden explícitamente en los libros de texto. Creo que todo esto, sin duda, me convertirá en un mejor médico," comentó Dunlap.
Diana Ramos es egresada de la Universidad de Arizona y reportera en El Foco de Tucson. Puede contactarla en diana@tucsonspotlight.org.
Esta nota fue traducida por el equipo bilingüe de El Foco de Tucson.
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