Voluntarios mantienen operativos puntos de agua en el desierto para migrantes
A pesar de que los cruces de migrantes han alcanzado mínimos históricos, los voluntarios de Humane Borders continúan manteniendo puntos de agua en el desierto de Sonora, al sur de Tucson, donde más de 100 personas perdieron la vida en el 2025.
En una mañana de primavera en el desierto de Sonora, en Arizona, Monroe Velazquez se arrodilló junto a un barril azul de 55 galones, sumergió un medidor en un vaso de papel con agua y verificó si había impurezas; un pequeño gesto dentro de un esfuerzo de años para mantener con vida a los migrantes en uno de los tramos más mortíferos de la frontera entre Estados Unidos y México.
Velazquez es estudiante de la Universidad de Arizona, originaria de Phoenix, y voluntaria de Humane Borders, una organización sin fines de lucro que mantiene estaciones de agua en el desierto al sur de Tucson, una zona donde históricamente ha habido una gran actividad migratoria.
"Simplemente buscaba formas de involucrarme en la comunidad aquí en Tucson," comentó.
Humane Borders fue fundada en el año 2000 por varias denominaciones cristianas, entre ellas los Discípulos de Cristo, católicos romanos, presbiterianos y la Sociedad de los Amigos, en respuesta al aumento de las muertes de migrantes en la frontera.
A lo largo de los años, la organización ha mantenido diversos recursos, incluido un mapa en línea de las muertes de migrantes.
Entre 2010 y 2026, el número anual de migrantes hallados muertos en el desierto osciló entre 100 y más de 200, alcanzando un máximo de 229 en 2021.
La actividad fronteriza ha disminuido drásticamente en el último año: en 2025 se descubrieron 108 restos humanos, la cifra más baja desde 2010.
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Los puestos de control de la Patrulla Fronteriza por los que suelen pasar los camiones de Humane Borders han sido abandonados en los últimos meses, señaló Scott Smith, un conductor voluntario.
"Habitualmente, solía haber al menos tres o cuatro agentes de la Patrulla Fronteriza revisando los vehículos," comentó. "Pero en los últimos tres o cuatro meses, han desaparecido, al menos por aquí."
Desde el inicio del año fiscal 2026 en octubre, la Patrulla Fronteriza ha detenido a 42,757 migrantes, según la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), una organización no gubernamental con sede en Washington D.C.
Si la tendencia se mantiene similar durante la segunda mitad del año, 2026 registrará la cifra más baja de detenciones de migrantes desde 1967.
Otros 20,975 migrantes fueron interceptados en puertos de entrada oficiales por la Oficina de Operaciones de Campo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP); este ritmo apunta a la cifra más baja registrada desde 2012, el año más antiguo del que se tienen datos.
Según WOLA, 443,671 migrantes fueron detenidos por la Patrulla Fronteriza o interceptados en puntos de entrada durante el año fiscal 2025. Esa cifra superó los 2 millones en el año fiscal 2024.
"Es un hecho que, desde que comenzó el segundo mandato de la administración Trump, se ha producido una reducción en el número de interacciones en la frontera," afirmó Alex Braithwaite, profesor y director de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad de Arizona.
Señaló que probablemente influyen dos factores: la administración Trump ha intensificado la detención y deportación de migrantes, lo que podría estar actuando como elemento disuasorio; asimismo, ha asignado menos agentes a los puertos de entrada oficiales, lo que podría traducirse en un menor número de interacciones registradas.
No obstante, Braithwaite señaló que solo podía especular.
"Simplemente no estoy seguro de que tengamos datos suficientes para llegar a una conclusión definitiva," afirmó.
A pesar de la disminución de la actividad en la frontera, Humane Borders sigue dedicada a suministrar agua a los migrantes. La organización continúa reclutando nuevos voluntarios, entre ellos Velázquez.
Aunque apenas está comenzando su labor de voluntariado, Velázquez comentó que su primera experiencia fue positiva.
"Creo que la ruta específica que hice suele llevar entre cuatro y cinco horas," dijo. "Me parece que la completamos en unas tres horas y media; además, el clima estuvo muy agradable esa semana. Fue durante la Semana Santa."
En su segunda salida, que comenzó a las 7 de la mañana para evitar el calor, Velázquez estuvo acompañada por dos voluntarios experimentados: Smith y Steve Wojciechowski. Ambos son jubilados que comenzaron a colaborar con Humane Borders hace algunos años.
Smith condujo la camioneta por caminos de tierra irregulares para llegar a los puntos de abastecimiento de agua, los cuales están señalizados con banderas para facilitar su visibilidad.

En cada parada, los voluntarios se aseguran de que los barriles no hayan sufrido daños por vandalismo y luego analizan el agua en busca de impurezas. Si todo está en orden, rellenan los barriles vacíos y se dirigen a la siguiente estación.
El reemplazo del barril estaba programado para la tercera y última parada del día; el trío retiró el grifo y dejó que el agua se vertiera sobre el suelo arenoso. Trasladaron el barril hasta la camioneta y lo sustituyeron por uno vacío, que Velázquez volvió a llenar con una manguera conectada a un depósito situado en la parte superior del vehículo, el cual contenía cientos de galones de agua.
La ruta de suministro de agua de ese día duró unas cuatro horas, aunque algunos recorridos pueden llevar más tiempo.
Una labor como esta requiere compromiso, especialmente en verano, cuando las temperaturas aumentan y muchos voluntarios se marchan a estados con climas más frescos. Sin embargo, algunos voluntarios siguen dedicados a la causa.
"Llevo viviendo en la frontera durante los diez años de mayor intensidad política," comentó Wojciechowski. "Solía tomarme un día libre de vez en cuando para recorrer distintos lugares y ver por mí mismo lo que estaba sucediendo."
Con el tiempo, conoció a un voluntario que le habló del mapa interactivo que Humane Borders mantiene en su sitio web. Aquello le causó una gran impresión.
"Me quedé muy impactado," dijo Wojciechowski. "Desde entonces, hace ya unos tres años, me dedico a esto."
Benjamin DePue es estudiante de la Universidad de Arizona y pasante en El Foco de Tucson. Puede contactarlo en bdepue@arizona.edu.
Esta nota fue traducida por el equipo bilingüe de El Foco de Tucson.
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