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Programa de la UA ofrece atención médica gratuita

El programa Commitment to Underserved People de la Universidad de Arizona gestiona 12 clínicas gratuitas dirigidas por estudiantes, las cuales brindan servicio a los residentes de Tucson que carecen de vivienda o de seguro médico.

Programa de la UA ofrece atención médica gratuita
Estudiantes de medicina de la Universidad de Arizona atienden el programa Commitment to Underserved People de la Facultad de Medicina, el cual gestiona 12 clínicas gratuitas que prestan servicio a los residentes de Tucson sin hogar y sin seguro médico. Cortesía de la UA.

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Un programa médico de la Universidad de Arizona, que comenzó en 1979 con una sola clínica al servicio de refugiados centroamericanos, ha crecido hasta convertirse en una red de 12 clínicas gratuitas dirigidas por estudiantes, las cuales atienden a los residentes más vulnerables de Tucson.

"Ofrecemos de todo: desde consultas pediátricas de control del niño sano hasta biopsias realizadas por dermatólogos certificados. Brindamos la consulta médica, los análisis de laboratorio y procedimientos menores; todo ello sin costo alguno para el paciente," afirmó Soham Dave, director del programa Commitment to Underserved People, o CUP, por sus siglas en inglés, de la Facultad de Medicina. "Nuestros pacientes principales son personas sin hogar o sin seguro médico, o bien pacientes que se encuentran en un periodo de transición entre coberturas de seguro debido a diversas circunstancias de la vida."

La necesidad es considerable. Arizona ocupa el 43.er lugar a nivel nacional en cuanto a la tasa de personas sin seguro médico, con un 10.3% de residentes que carecen de cobertura de salud, incluido 8.6% de los niños, según datos de America's Health Rankings. El recuento puntual de 2025 Point-In-Time Count registró a 2,218 personas sin refugio en el condado de Pima.

El programa CUP atendió a 525 pacientes en 2024, de los cuales 177 son pacientes nuevos; una cifra que se prevé que aumente, aunque sigue representando solo una fracción de las personas que requieren dicha asistencia.

Más del 90% de los estudiantes participan en el programa CUP durante sus dos primeros años de la carrera de medicina, atraídos en parte por la reputación del programa en cuanto a su compromiso comunitario práctico y directo.

"Quería estudiar en una facultad de medicina donde los estudiantes no se limitaran únicamente a estudiar la carrera, sino que también formarán parte activa de la comunidad," comentó Isabella Steidley, estudiante de medicina y líder de las clínicas del programa CUP. "Resulta algo casi insólito contar con tantas clínicas gratuitas dirigidas por estudiantes. Y eso fue precisamente lo que me trajo a la UA."

La primera clínica de CUP, la Clínica de la Familia Shubitz, se reúne semanalmente y sirve como el centro de atención primaria del programa, brindando atención preventiva, derivaciones y pruebas diagnósticas a pacientes que no cuentan con ninguna otra fuente de atención médica.

Las otras 11 clínicas se reúnen una o dos veces al mes, ya sea en persona o a través de telemedicina, cubriendo una amplia gama de necesidades que incluyen una clínica pediátrica, una clínica para la comunidad LGBTQ+, una clínica de salud mental, una clínica para mujeres gestionada en colaboración con el Emerge! Center Against Domestic Violence, una clínica de cuidado de heridas y una clínica de dermatología.

Los estudiantes también pueden viajar a México a través del programa Flying Samaritans o trabajar con refugiados y solicitantes de asilo mediante clínicas especializadas; asimismo, existen programas no clínicos que conectan a los pacientes con recursos alimentarios, apoyo para casos de cáncer y mentoría para estudiantes provenientes de entornos subrepresentados.

“Tras trabajar con CUP durante 20 años, he sido testigo de cómo los estudiantes desarrollan sus habilidades y empatía gracias a este programa y, en particular, a las clínicas. Se enfocan en diversas problemáticas desatendidas para crear nuevos programas,”  comentó Hildi Williams, coordinadora sénior del programa. “También tuvimos estudiantes que pusieron en marcha una clínica en el Centro Comunitario Islámico, dado que esa era una necesidad insatisfecha para dicha población.” 

El programa opera con un presupuesto limitado y depende enteramente de estudiantes voluntarios, lo que significa que su capacidad se ve condicionada por las exigencias de la propia facultad de medicina. Aun así, sus capacidades médicas continúan expandiéndose; en los últimos años se han incorporado servicios de ecografía y de extirpación de cáncer de piel en su Clínica de Dermatología.

"Para mí, en lo personal, una de las mayores satisfacciones es poder brindar la atención que alguien necesitaba desesperadamente, pero que no creía poder recibir,”  afirmó Dave. “Recientemente atendimos a un niño pequeño que presentaba un recuento sanguíneo extremadamente bajo y que, debido a diversas circunstancias, no lograba acceder a atención médica en ningún otro lugar. Su madre lo trajo únicamente para que recibiera sus vacunas, y fue entonces cuando nuestros estudiantes y médicos lograron identificar una anemia potencialmente mortal, consiguiendo así los recursos necesarios para que el paciente fuera ingresado en el hospital.”

Su caso no es único.

A Mateo Moralez Silvaha se le diagnosticó diabetes tipo 1 por primera vez en México, sin tener acceso a atención de seguimiento. Su madre, Vivían, había perdido a un hermano a causa de la diabetes y se despertaba cada dos horas para comprobar el nivel de azúcar en la sangre de su hijo. A través de la Clínica Familiar Shubitz, se le conectó a un monitor continuo de glucosa que permitió a su madre rastrear sus niveles en tiempo real, aliviando así la ansiedad que la mantenía despierta durante la noche.

CUP tiene como objetivo conectar a los pacientes con necesidades insatisfechas con servicios de atención médica más allá de sus propias clínicas; una parte fundamental de este esfuerzo es Care Connections, una red de colaboradores integrados en cada clínica que funciona como un recurso de trabajo social para los pacientes.

“Si un paciente describe dificultades para acceder a alimentos o transporte, o incluso si busca recibir atención médica gratuita más constante fuera de CUP, Care Connections actúa esencialmente como un trabajador social para poner a esas personas en contacto con dichos recursos,” afirmó Steidley.

Este enfoque para eliminar barreras se extiende más allá del simple acceso a la atención médica. CUP también trabaja para garantizar que los pacientes se sientan empoderados para tomar sus propias decisiones de salud; una prioridad que cobra mayor relevancia si se considera que, según una investigación de la Universidad Johns Hopkins en 2024 solo el 40 % de los residentes de Estados Unidos afirmaron confiar en el sistema de salud. Dicha investigación reveló que la desconfianza ha ido en constante aumento entre las comunidades marginadas debido a un largo historial de discriminación médica.

“Si bien existe un nivel inherente de confianza que se deposita en alguien que viste una "bata blanca," la confianza es, en última instancia, algo que se construye; y los pacientes pierden la confianza en los médicos y en la atención médica en general,  si solo les ofrecemos soluciones para las cuales deben sortear una multitud de barreras para poder acceder a ellas,” señaló Steidley.

A medida que crece la demanda de atención gratuita en el sur de Arizona, se prevé que el papel de CUP como punto de entrada no haga más que expandirse.

“En un mundo ideal no necesitaríamos una clínica, ya que no habría pacientes desatendidos; sin embargo, creo que eso es una quimera,” afirmó Dave. “Considero que el enfoque realista, aquel en el que brindamos atención de una manera que responde a las necesidades muy específicas de nuestros amigos y vecinos aquí en el sur de Arizona, es precisamente lo que estamos haciendo y aquello por lo que seguiremos esforzándonos.” 

Zoey Oberstein es estudiante de la Universidad de Arizona, con especialización en Periodismo, y pasante en El Foco de Tucson. Puede contactarla en zoeyoberstein@arizona.edu.

Esta nota fue traducida por los pasantes de la preparatoria San Miguel y editada por Diana Ramos, exalumna de la Universidad de Arizona, Directora de Iniciativas Bilingües y reportera del Foco de Tucson. Contáctala en diana@tucsonspotlight.org.

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