Grupo de Tucson mapea 20 años de muertes de migrantes en la frontera
La organización No More Deaths ha publicado una base de datos que mapea las muertes de migrantes a lo largo de la frontera del sur de Arizona entre 2002 y 2025, aun cuando las nuevas políticas federales han reducido la actividad fronteriza y complicado la recopilación de datos.
Un grupo humanitario con sede en Tucson ha publicado una base de datos que mapea más de dos décadas de muertes de migrantes a lo largo de la frontera del sur de Arizona, incluso cuando las nuevas políticas federales han dificultado el seguimiento de lo que sucede sobre el terreno.
La base de datos de muertes de migrantes de No More Deaths se nutre de registros públicos que abarcan desde 2002 hasta abril de 2025. No More Deaths, al igual que muchos grupos de ayuda comunitaria en Tucson, surgió en respuesta a las políticas fronterizas más estrictas de finales de la década de 1990.
El grupo comenzó a operar a principios de la década de 2000, pero la mayoría de sus valores fundamentales provienen del Movimiento Santuario de los años 80. La misión del grupo es poner fin a las muertes y el sufrimiento de los migrantes en la frontera, principalmente mediante iniciativas civiles que ayudan a las comunidades a colaborar para garantizar los derechos humanos fundamentales.
Su labor de ayuda sobre el terreno incluye dejar alimentos y agua en puntos clave de las rutas, realizar misiones de búsqueda y rescate, y gestionar líneas telefónicas de asistencia para las familias de personas desaparecidas.
"No quiero vivir en un mundo donde la gente muere al cruzar fronteras," afirmó Monica Ruiz-House, coordinadora de medios y voluntaria encargada de la organización de datos en No More Deaths.
Ruiz-House lleva tres años en el grupo. Ha recorrido miles de millas a pie por el desierto, cuenta con certificación para rutas de senderismo y divide su tiempo entre Tucson y Chicago, donde trabaja como especialista en datos para un colectivo contra las deportaciones.
"Hay algo singularmente horrendo e inconcebible en una política fronteriza que daña a las personas de la manera en que yo he visto que sufren," comentó. "Creo que, cuando reconoces que cada persona registrada en nuestra base de datos tiene una historia, un nombre y una familia, se te rompe el corazón; y creo que debería romperse."
La base de datos muestra una disminución en las muertes reportadas, señaló, pero los voluntarios continúan buscando y recopilando información, aun cuando las nuevas políticas federales han reducido la actividad visible en la frontera.
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Photo caption: La base de datos de No More Deaths mapea las muertes de migrantes a lo largo de la frontera del sur de Arizona desde 2002 hasta abril de 2025, registrando variables como las posibles razones para cruzar, las políticas fronterizas pertinentes y la presencia de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, CBP por sus siglas en inglés.
El proceso de mapeo comienza con voluntarios que realizan búsquedas sobre el terreno y presentan solicitudes de acceso a registros públicos.
Cuando se recibe una llamada, la persona que llama suele indicar una ubicación general donde se vio o se tuvo contacto por última vez con su ser querido, y los voluntarios llevan a cabo una búsqueda sistemática por cuadrículas en la zona.
Si los voluntarios recuperan el cuerpo de la persona, llaman a la oficina del sheriff correspondiente para gestionar su traslado.
Para mapear estos hallazgos, los voluntarios comienzan presentando solicitudes de registros públicos ante los forenses, jueces de paz y médicos legistas del condado. Revisan las notas del caso, que contienen información como la edad, el sexo y una narración del incidente, o al menos la causa de muerte determinada por el médico legista. Tras depurar los datos, estos se introducen en una hoja de cálculo.
Ruiz-House y su compañero voluntario Bryce Peterson crearon la base de datos más reciente, basándose en metodologías que Peterson desarrolló mientras trabajaba en el Mapa de Muertes de Migrantes del Sector de El Paso y en el Mapa de Puntos Rojos de Humane Borders.
"Creo que es muy importante que todo el proyecto sea gestionado y realizado por voluntarios," afirmó.
El mapa de No More Deaths incluye variables como las posibles razones para cruzar la frontera, las políticas específicas que pudieron haber provocado cada incidente y la presencia de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, CBP por sus siglas en inglés.
"A No More Deaths le interesa investigar cómo la Patrulla Fronteriza está directamente involucrada en las muertes," dijo Ruiz-House. "Creo que existe una participación indirecta si se considera la violencia estructural y la militarización de la frontera. Pero también hay una participación directa que, a mi parecer, muchas bases de datos oficiales no registran.”
La CBP no respondió a las solicitudes de comentarios sobre estos datos.
En 1998, la Patrulla Fronteriza de EE. UU. implementó la política de "Prevención mediante la disuasión,” cuyo objetivo era hacer que cruzar la frontera fuera tan peligroso que la gente desistiera de emprender el viaje. El gobierno cerró los puntos de cruce más populares y accesibles, empujando a los migrantes hacia zonas más remotas y con condiciones ambientales hostiles.

La política no logró disuadir a quienes cruzaban la frontera. Por el contrario, provocó un fuerte aumento de las muertes por deshidratación y exposición a la intemperie.
"Creo que ese es posiblemente uno de los aspectos más desalentadores de realizar labores de ayuda humanitaria," afirmó Ruiz-House. "En cierto modo, este remedio provisional no soluciona el terrible sistema de 'prevención mediante la disuasión,' que canaliza a las personas a través de zonas rurales sumamente peligrosas."
Las consecuencias de dicha política seguían manifestándose años después, cuando Peterson se unió a la iniciativa. Peterson comenzó a trabajar con la organización No More Deaths en el sur de Arizona durante el verano de 2022.
"Aquel verano resultó ser, con gran diferencia, el más mortífero jamás registrado en la zona," señaló Peterson, haciendo referencia a las más de 800 muertes documentadas a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México.
Aun así, las cifras solo cuentan una parte de la historia.
Según Ruiz-House, los datos no siempre reflejan con exactitud la realidad sobre el terreno, y la labor que realizan dista mucho de ser exhaustiva.
Es frecuente que existan casos no contabilizados o que pasan desapercibidos, y miles de cuerpos recuperados aún no han sido identificados.
"Mucha gente pregunta: '¿Qué está pasando en la frontera?'" comentó. "En realidad, hay mucha calma. Hemos visto una especie de internalización de las fronteras, si tenemos en cuenta las redadas que se producen en Chicago o las que han ocurrido en Los Ángeles. En cierto sentido, es como si la frontera hubiera llegado hasta ellos."
Este cambio se refleja en los datos procedentes de la oficina forense del condado.
La Oficina del Médico Forense del Condado de Pima investiga, identifica y gestiona los restos recuperados en sus instalaciones situadas en la zona este de Tucson, cerca de la Base de la Fuerza Aérea Davis-Monthan.
"Mi puesto se creó a raíz de la problemática migratoria," explicó el antropólogo forense Dr. Bruce Anderson.

Anderson lleva 41 años trabajando en antropología forense y forma parte del personal del Condado de Pima desde el año 2000, cuando las muertes de migrantes comenzaron a ser un problema importante en el sur de Arizona.
"Quienes trabajamos aquí somos bastante buenos controlando nuestras emociones y lidiando con los fallecidos, así como con cuerpos y huesos horriblemente desfigurados y cosas por el estilo," dijo Anderson. "Pero no tenemos mucha capacitación para tratar con familias que atraviesan un duelo o que están desesperadas; familias que ni siquiera han empezado a vivir el duelo todavía, porque desean fervientemente encontrar vivo a su ser querido."
La oficina solo registra los restos recuperados, no el número total de fallecimientos.
"Veremos si hay un nuevo presidente dentro de dos o tres años, o si las cosas vuelven a ser como antes, pero este año ha habido cerca de un 50% menos de casos," señaló Anderson. "Pensé que podría haber más, pero cabe pensar que, debido a que la gente teme hablar sobre sus familiares o tiene miedo de cruzar en general, esto podría estar provocando una disminución general."
Anderson también especuló que la presencia de la CBP (Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza) en las principales ciudades podría estar repercutiendo en la situación fronteriza.
"Puede que el clima político en Washington y todas estas redadas en Chicago, St. Louis, Portland, Nueva York y Charlotte estén asustando a la gente,” afirmó.
Independientemente de las circunstancias, la organización No More Deaths y la Oficina del Médico Forense del Condado de Pima planean seguir registrando y actualizando la información sobre estos cambios.
Aunque la recopilación de datos para la base de información está actualmente en pausa, se espera continuar con el proyecto como un memorial vivo para aquellos que perdieron la vida intentando cruzar la frontera.
"Creo que es una carga para todos nosotros," dijo Ruiz-House. "Creo que lo difícil es aceptar que, en última instancia, nos enfrentamos a un problema estructural; que al final del día, podemos dejar agua en el desierto y realizar todas estas operaciones de búsqueda y recuperación... pero eso no ataca la raíz de por qué muere la gente."
Ruby Wray estudia Periodismo y Escritura Creativa en la Universidad de Arizona y es pasante en El Foco de Tucson. Puedes contactarla en rubywray@arizona.edu.
Esta nota fue traducida por Diana Ramos, exalumna de la Universidad de Arizona, Directora de Iniciativas Bilingües y reportera del Foco de Tucson. Contáctala en diana@tucsonspotlight.org.
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