Familias latinas exigen medidas federales ante el calor en Tucson
Familias latinas y defensores de Tucson exigen medidas federales frente al calor extremo, citando aulas más calurosas, facturas en aumento y riesgos para la salud.
Ante el hecho de que Tucson registró su primer día con temperaturas de 100 grados, 23 días antes que el año pasado y con el inicio del nuevo ciclo escolar este mes, familias latinas y defensores de derechos se reunieron recientemente para exigir medidas federales contra el calor extremo. Advirtieron que las aulas más calurosas, el aumento en las facturas de servicios públicos y la reducción del tiempo al aire libre están afectando con mayor dureza a sus comunidades.
Representantes de Climate Action Campaign, Mamás Con Poder y Arizona Youth Climate Coalition se reunieron el 4 de agosto con la representante Adelita Grijalva. Entre sus peticiones figuraban compromisos federales vinculantes, una mayor cantidad de centros de enfriamiento y protecciones más sólidas para las personas en situación de riesgo.
El calor extremo afecta de manera desproporcionada a las comunidades latinas de Tucson; los vecindarios mayoritariamente latinos suelen estar dominados por el asfalto, cuentan con menos árboles que brinden sombra y sus viviendas disponen de menos recursos para hacer frente a las altas temperaturas.
"No es solo una cuestión meteorológica. El calor extremo es un asunto de salud pública, de seguridad laboral y de justicia ambiental," afirmó Grijalva. "Nuestros estudiantes intentan aprender en aulas y gimnasios donde las temperaturas alcanzan niveles peligrosamente altos."
Las temperaturas superiores a los 100 grados obligan a los sistemas de aire acondicionado domésticos a trabajar con mayor intensidad, lo que eleva las facturas de servicios públicos a niveles que muchas familias no pueden costear, señaló Linda Stone, directora ejecutiva de campañas de Mamás Con Poder.
"Para las madres y familias latinas, esto significa tener que elegir entre mantener encendido el aire acondicionado o apagarlo para poder pagar el alquiler o comprar alimentos," explicó Stone. "El hogar latino promedio en Arizona destina una mayor proporción de sus ingresos a la energía que cualquier otro grupo en el país."
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Para algunas familias de Tucson, ese dilema no es hipotético.
"El verano pasado, nuestro aire acondicionado se averió durante una ola de calor," comentó Jennifer Cárdenas, residente y miembro de Mamás Con Poder. "Despertarse en plena noche con niños pequeños durante un episodio de calor extremo no es un inconveniente menor; es una emergencia de salud pública que ocurre a puerta cerrada."
A los padres no solo les preocupan los aspectos de salud y economía. El calor extremo también limita las oportunidades de aprendizaje y las experiencias al aire libre.
Es probable que los hijos gemelos de Cárdenas, quienes pronto comenzarán el preescolar, pierdan oportunidades de aprendizaje al aire libre debido al aumento de las temperaturas.
"Los niños de preescolar necesitan moverse, correr, jugar y descubrir el mundo; así es como aprenden y crecen," señaló Cárdenas. "Cuando hace 110 grados afuera, no hay recreo. El tiempo al aire libre desaparece y me pregunto qué impacto tiene eso, no solo físicamente, sino en su desarrollo y en su infancia. Todo niño merece una infancia que transcurra al aire libre."
Cárdenas no es la única que comparte esta preocupación, ya que la ansiedad por el calor se extiende por toda la comunidad ante el inicio del año escolar.
"Para miles de familias latinas, la temporada de regreso a clases se ha convertido en una época de temor: se preguntan si sus hijos estarán seguros en la parada del autobús, si las escuelas cuentan con sistemas de refrigeración adecuados y si podrán costear el uso del aire acondicionado," afirmó Stone.

Ese temor se extiende al propio salón de clases, donde los defensores señalan que lo que está en juego va más allá de la simple comodidad.
"Ningún estudiante debería tener que preocuparse por si su aula es lo suficientemente segura para aprender," afirmó Carmen De Backer, líder en Tucson de la Arizona Youth Climate Coalition. "Cuando las escuelas se calientan demasiado, resulta más difícil concentrarse, retener información y tener éxito. El calor extremo está vinculado a un bajo rendimiento académico, al agravamiento de problemas respiratorios y a un mayor riesgo para la salud."
Los defensores sostienen que las soluciones ya existen y que simplemente requieren financiación.
"Sabemos qué funciona: los centros de enfriamiento salvan vidas, la sombra y la cobertura arbórea reducen las temperaturas, y la asistencia energética para el acondicionamiento de viviendas ayuda a las familias a mantenerse seguras en sus hogares y a reducir costos," dijo Grijalva. "Estos no son proyectos de lujo; son inversiones que salvan vidas."
Para De Backer, la urgencia radica en una infraestructura que no ha logrado adaptarse a un clima cambiante.
"La realidad es que muchas de nuestras escuelas no fueron construidas para el clima que vivimos hoy," señaló. "No estamos esperando a que alguien más solucione esto. Estamos aquí exigiendo los compromisos federales vinculantes que nuestras comunidades merecen."
Tras la conferencia de prensa, los organizadores llevaron a cabo un taller comunitario para ofrecer a las familias latinas herramientas y recursos prácticos con los que afrontar el calor de Tucson.
Gabrielle Cotnoir es estudiante de periodismo en la Universidad de Arizona y pasante en El Foco de Tucson. Puede contactarla en gabriellecnews@gmail.com.
Esta nota fue traducida por el euipo bilingüe de El Foco de Tucson.
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