Carreteras de Tucson, entre las más mortales de EE. UU
Un nuevo informe clasifica las carreteras de Tucson como las segundas más mortales entre las principales ciudades en los Estados Unidos, aunque la policía de Tucson cuestiona los resultados basándose en sus propios datos.
Un nuevo informe sitúa a Tucson como la ciudad estadounidense de 500,000 habitantes o más con las segundas carreteras más mortíferas, solo por detrás de Memphis, aunque la policía de Tucson cuestiona los resultados y afirma que sus propios datos reflejan una cifra de fallecimientos mucho menor.
Utilizando datos de accidentes de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) correspondientes al periodo 2020-2024, AZ Law Now determinó que 675 personas fallecieron en las carreteras de Tucson durante ese lapso, lo que representa una tasa anual de 24.95 muertes por cada 100,000 habitantes. En cambio, los datos del Departamento de Policía de Tucson indican que la institución investigó 462 víctimas mortales en accidentes viales durante ese mismo periodo, con un promedio de 92.4 muertes al año y 3.28 muertes por cada 100,000 habitantes.
Es probable que la discrepancia se deba, en parte, a cuestiones de jurisdicción. Es posible que el recuento del TPD solo incluya los accidentes atendidos por su propia Unidad de Investigación de Tráfico, mientras que los datos federales utilizados por AZ Law Now abarcan todas las muertes ocurridas dentro de los límites de la ciudad, incluidas aquellas en carreteras estatales o vías donde intervinieron agencias del condado o del estado.
De las 675 muertes reportadas por AZ Law Now, 365 involucraron a personas que se encontraban fuera de un vehículo, incluidos ciclistas, motociclistas y peatones. Tucson ocupó el cuarto lugar entre todas las ciudades de EE. UU. con más de 100,000 habitantes en cuanto a muertes de ciclistas, el quinto en muertes de motociclistas y el octavo en muertes de peatones per cápita.
El informe reveló, asimismo, que el condado de Pima registra la tasa de mortalidad de peatones más alta de todos los condados de Estados Unidos con un millón o más de habitantes, empatando prácticamente con San Bernardino, California, y superando con creces al condado de Maricopa, y que, si bien las motocicletas representaban aproximadamente el 4.5% de los vehículos registrados en Arizona, sus conductores suponían entre el 18% y el 20% de las víctimas mortales en accidentes de tráfico en el estado.
Memphis, la ciudad clasificada como la más peligrosa, registró un promedio anual de 35.55 muertes por cada 100,000 habitantes.
Ambos conjuntos de datos apuntan a una tendencia alcista similar. AZ Law Now determinó que el promedio anual de muertes en Tucson casi se duplicó, pasando de 71.25 en el periodo 2016-2019 a 135 en el periodo 2020-2024. Las propias cifras del Departamento de Policía de Tucson (TPD) muestran un aumento comparable: de 63 muertes anuales entre 2016 y 2019 a las 92.4 mencionadas anteriormente.
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El TPD reconoce que la tendencia es preocupante.
"Nuestras cifras no son buenas, tenemos un problema y estamos haciendo lo posible por intentar solucionarlo,” dijo el teniente Jason Bredehoft.
Bredehoft considera que el aumento de las víctimas mortales se debe a diversos factores, entre ellos la creciente densidad de población, la falta de control del tráfico y el comportamiento imprudente de los conductores.
"No contamos con grandes vías transversales que realmente alivien la presión del tráfico,” señaló. "Tenemos un área metropolitana en crecimiento que, en cierto modo, aumenta esa presión. Contamos con una infraestructura de ingeniería que ha funcionado bien en algunos lugares, mientras que en otras zonas estamos tratando de ponernos al día con la ayuda de nuestros socios del Departamento de Transporte y Movilidad.”
Otros defensores señalan causas estructurales más profundas.
"Este no es un problema exclusivo de Tucson, necesariamente, pero es algo con lo que seguimos lidiando año tras año, ya que tenemos calificaciones realmente pésimas," señaló Vanessa Cascio, directora ejecutiva de Living Streets Alliance, una organización sin fines de lucro que aboga por un enfoque más orientado al uso público de las vías de Tucson.
La misión de Living Streets Alliance se basa en considerar las calles como espacios públicos y en la idea de que pueden ser lugares que dividen o conectan a las personas, señaló Cascio.
“¿Cómo logramos que sean lugares donde las personas puedan conectar entre sí y descubrir nuevos negocios, y donde los niños puedan ir caminando o en bicicleta a la escuela o a los parques de manera segura?” preguntó ella.
Parte de la razón por la que Tucson tiene tasas de mortalidad tan elevadas es la forma en que fue diseñada, dijo Cascio.
Arizona forma parte del Sun Belt (Cinturón del Sol), una región del sur de los Estados Unidos que experimentó un rápido crecimiento demográfico durante el auge económico posterior a la Segunda Guerra Mundial, lo que dio lugar al desarrollo de nuevas comunidades centradas en el automóvil.
"Sabemos que nuestras carreteras son peligrosas, y la velocidad es probablemente el factor principal para determinar si alguien sobrevive o no a un accidente," dijo Cascio.

Investigaciones de la Fundación AAA muestran que el riesgo promedio de muerte de un peatón en una colisión aumenta con la velocidad de conducción: existe una probabilidad de muerte de solo el 10% a una velocidad de 23 mph y del 50% a 42 mph.
"Si pensamos en nuestras vías arteriales, las calles principales como Speedway y Broadway, ¿a qué velocidad se circula por ellas?” preguntó Cascio. "Les aseguro que es a 40 millas por hora como mínimo, independientemente de la señalización o de cuál sea el límite de velocidad real."
Bredehoft también considera que la velocidad es un problema.
"Las colisiones de tráfico, por su propia naturaleza, son todas evitables, especialmente cuando se trata de situaciones como las carreras callejeras o las exhibiciones de velocidad,” afirmó. "Se trata de personas que toman la decisión consciente de conducir al doble del límite de velocidad legal o a una velocidad aún mayor en vías públicas."
La ciudad de Tucson ha tomado numerosas medidas para abordar estos problemas, incluida la implementación de un programa de Traffic Problem Oriented Precision Policing Program este programa utiliza llamadas del sistema de despacho informático para asignar automáticamente a agentes de cada una de las cuatro divisiones de patrullaje de la ciudad a intersecciones concurridas durante las horas pico de tráfico.
"Nos reunimos con los mandos de esas divisiones de patrulla y seleccionamos ocho intersecciones por división, lo que suma 32 intersecciones en toda la ciudad," dijo Bredehoft. "Esas ubicaciones rotan trimestralmente, por lo que cada división sólo opera en dos de ellas en un momento dado.”
Este fue solo un paso de un plan de varias fases, que también incluía reorganizar los horarios de los agentes en motocicleta para permitir una mejor cobertura durante la tarde y las primeras horas de la noche, momentos en los que es más probable que se produzcan colisiones.
La ciudad también promulgó su política de Complete Streets Policy en 2019, en parte gracias a una intensa campaña de Living Streets Alliance, la American Heart Association y la Robert Wood Johnson Foundation.
"Cada vez que repavimentamos o rediseñamos una vía, lo hacemos teniendo en cuenta la seguridad, y no solo la de quienes conducen, sino la de cualquier persona que utilice esa calle," dijo Cascio.
El mayor obstáculo para mejorar la seguridad vial en Tucson es el tiempo, dijo. Una solución serían las construcciones rápidas, que utilizan materiales con un tiempo de instalación corto para mejorar la infraestructura más rápido de lo que sería posible con la construcción tradicional de concreto y asfalto.
"La 6th Avenida, frente a Armory Park y el Children’s Museum, fue un proyecto que realizamos en colaboración con el Departamento de Transporte y la ciudad de Tucson," dijo Cascio. "Básicamente, se utilizan pintura, jardineras y delineadores flexibles para generar fricción, reducir la velocidad de los automóviles, mejorar la visibilidad de los peatones en la zona y lograr que los vehículos reduzcan la marcha.”
La construcción fue eficaz y no requirió un proyecto de varios años ni hormigón, señaló.
Benjamin DePue es estudiante de la Universidad de Arizona y pasante de El Foco de Tucson. Puede contactarlo en bdepue@arizona.edu.
Esta nota fue traducida por el equipo bilingüe de El Foco de Tucson.
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