El traslado de $70 millones del fondo de dotación de la UA genera escrutinio

La Universidad de Arizona afirma que la transferencia de $70 millones de su fondo de dotación mejorará la eficiencia. Sin embargo, la propia carta de la fundación dirigida a los donantes y la presidenta del senado académico, Leila Hudson, sostienen que el motivo es la necesidad de efectivo.

El traslado de $70 millones del fondo de dotación de la UA genera escrutinio
La Fundación de la Universidad de Arizona transferirá a la universidad $70 millones provenientes de los rendimientos de fondos de dotación (que no están destinados a becas); una medida que Leila Hudson, presidenta del senado docente, califica como "jugar con fuego." Foto de Gracie Kayko.

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La Universidad de Arizona afirma que su plan de asumir el control directo de decenas de millones de dólares en fondos de dotación provenientes de donantes permitirá utilizar el apoyo filantrópico de manera más eficiente; sin embargo, tanto la carta que la propia fundación envió a los donantes como la presidenta del senado docente señalan que existe otra razón para este cambio.

A principios de este mes, la Fundación de la UA notificó a los donantes que transferirá a la universidad $70 millones, correspondientes a los rendimientos de fondos de dotación no destinados a becas, antes del 30 de junio, y que todos los pagos anuales futuros seguirán el mismo procedimiento a partir de julio.

Este cambio otorga a la universidad la titularidad legal directa de fondos que anteriormente eran gestionados y supervisados ​​por la fundación antes de su distribución, eliminando así un mecanismo de control independiente sobre cómo se gastan los recursos sujetos a restricciones específicas por parte de los donantes.

"Esto permite a la universidad aprovechar de manera más eficiente el apoyo filantrópico en beneficio de los estudiantes, la investigación y otras prioridades definidas por los donantes," declaró Mitch Zak, portavoz de la UA, añadiendo que el cambio proporciona a la universidad una mayor visibilidad directa sobre el uso de dichos fondos.

Zak afirmó que la medida no afectará al capital principal de la dotación, el cual permanecerá en la fundación bajo la supervisión fiduciaria de su junta directiva.

En una segunda declaración, Zak señaló que los pagos anuales "no se convierten en fondos universitarios de libre disposición" y que el cambio "mejora la visibilidad de esos recursos sin alterar las restricciones que rigen su uso;" no obstante, no explicó qué mecanismo garantizaría el cumplimiento de dichas restricciones una vez eliminado el proceso de revisión de la fundación.

Sin embargo, la carta dirigida a los donantes por John-Paul Roczniak, presidente y director ejecutivo de la fundación, fue más directa: el cambio "también ayudará a la universidad a cumplir con los objetivos de ‘días de efectivo disponible’ exigidos por la Junta de Regentes de Arizona y por las agencias calificadoras de bonos de la universidad."

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La Fundación UA cede control de desembolsos de fondos de donación
La Fundación de la Universidad de Arizona transferirá a la universidad el control de $70 millones provenientes de desembolsos de fondos de donantes (excluyendo los destinados a becas), con efecto a partir del 30 de junio.

El indicador de "días de efectivo disponible" mide cuánto tiempo puede operar una universidad utilizando los fondos disponibles sin recibir ingresos adicionales. La UA informó la semana pasada que contaba con entre 78 y 84 días de efectivo disponible, muy por debajo del mínimo de 140 exigido por la Junta de Regentes de Arizona (ABOR, por sus siglas en inglés) y este déficit ha afectado negativamente la calificación crediticia de la universidad desde su crisis financiera de 2023.

En 2024 y principios de 2025, Moody's y S&P Global Ratings rebajaron la perspectiva de la UA a negativa; Moody's citó como razones la "incapacidad para ajustar el tamaño de las operaciones," la rotación en la dirección, un control financiero más débil y el escrutinio continuo sobre la gobernanza.

En enero, S&P Global Ratings cambió la perspectiva de la deuda de la universidad de negativa a estable y ratificó su calificación AA-, señalando una mejora en las operaciones; no obstante, advirtió que un deterioro en la liquidez, medido en parte por los días de efectivo disponible, podría provocar una rebaja en la calificación.

Zak no respondió a las preguntas de seguimiento del Foco de Tucson sobre si ABOR había sido informada del cambio o si la junta directiva de la fundación había votado al respecto.

Un representante de ABOR no respondió a las solicitudes de comentarios del Foco sobre si se les consultó antes de anunciar el cambio a los donantes, qué papel de supervisión ejercen sobre el gasto de los fondos transferidos y cómo afecta dicho cambio al cálculo de los días de efectivo disponible de la UA.

En un comunicado dirigido al Arizona Daily Star, ABOR afirmó que las fundaciones universitarias son "corporaciones sin fines de lucro legalmente separadas e independientes, cuyo propósito benéfico es apoyar y promover a las universidades."

"La junta no las administra, pero establece expectativas claras sobre cómo las universidades deben colaborar con las fundaciones para garantizar que las donaciones se gestionen adecuadamente," señalaba el comunicado.

No está claro si dichas expectativas incluyen la notificación previa ante un cambio de tal magnitud.

El Foco contactó a tres miembros de la junta directiva de la Fundación de la UA que figuraban en la declaración más reciente presentada ante el IRS; se les preguntó cuándo votó la junta sobre el cambio y si el compromiso de reinversión descrito por el portavoz de la universidad constaba en alguna política escrita.

Dos de ellos no respondieron antes del cierre de esta información, y un tercero indicó que ya no forma parte de la junta. Zak señaló que las unidades podrían seguir reinvirtiendo las distribuciones no gastadas "cuando proceda," pero no respondió a preguntas adicionales para precisar qué significa esto, dónde se custodiarían los fondos reinvertidos o qué directrices recibieron los directores de desarrollo cuando se anunció el cambio internamente.

Asimismo, Zak no respondió a la solicitud de ejemplos de situaciones en las que el sistema actual ha resultado insuficiente, a pesar de la declaración de la universidad de que el cambio ayudará a garantizar que los recursos de los donantes se utilicen "de manera oportuna y conforme a los términos de cada acuerdo de fondo de dotación."

La Universidad de Arizona ha reportado tener efectivo disponible para cubrir entre 77 y 84 días de gastos operativos, una cifra muy inferior al mínimo de 140 días exigido por la Junta de Regentes de Arizona (ABOR, por sus siglas en inglés). Foto de Gracie Kayko.

Cómo funcionan los fondos de dotación

Un fondo de dotación no es una cuenta bancaria común. Los donantes aportan un capital principal que se invierte de forma permanente. Solo el rendimiento anual, y no la donación original, se distribuye para su gasto.

La Fundación de la UA realiza desembolsos a una tasa anual del 4.25%; esto significa que un fondo de dotación de 1 millón de dólares genera aproximadamente $42,500 dólares al año para el fin designado, de manera indefinida.

La mayoría de estos fondos están sujetos a restricciones: el donante especifica exactamente qué financiará el dinero, una beca con nombre propio, una cátedra académica o un programa de investigación, y dicha designación es legalmente vinculante.

La Fundación de la UA, creada en 1958, es una organización sin fines de lucro independiente cuya función es recibir, invertir y administrar donaciones privadas en nombre de la universidad.

Esta separación es deliberada: al ser una institución pública, la universidad está sujeta a normas presupuestarias y mecanismos de supervisión estatales que pueden complicar la gestión de la filantropía privada.

La fundación opera bajo su propia junta directiva y asume la responsabilidad fiduciaria de garantizar que las donaciones se utilicen conforme a la voluntad del donante. Históricamente, ha actuado como un mecanismo de control independiente para las distribuciones de los fondos, revisando las solicitudes para confirmar que cumplen con los acuerdos establecidos por los donantes antes de liberar los recursos a la universidad.

Con el cambio que entrará en vigor el 30 de junio, la universidad recibirá dichos fondos directamente, sin pasar por esa revisión previa. Las inversiones subyacentes permanecerán bajo la gestión de la fundación.

La cuestión del efectivo disponible

Este cambio en la financiación se produce mientras la UA continúa recuperándose de una crisis financiera surgida en 2023, cuando la universidad reveló un déficit presupuestario de aproximadamente $240 millones. En junio pasado, la UA reportó tener efectivo disponible para cubrir unos 77 días de gastos, una cifra muy por debajo del mínimo de 140 días exigido por la ABOR.

Leila Hudson, presidenta del Senado Académico, señaló que, a su juicio, la transferencia de $70 millones equivale aproximadamente a 10 días de efectivo disponible.

Hudson comentó que se enteró del cambio cuando un donante compartió con ella la carta de la fundación hace unas semanas. Indicó que esa fue también la forma en que la mayoría del profesorado se enteró de la noticia, y añadió que el papel del Senado Académico consiste precisamente en frenar o cuestionar decisiones de este tipo. 

"La función de gobierno del profesorado exige ralentizar el proceso, plantear preguntas difíciles y pensar a largo plazo; no solo en términos de oportunidades y beneficios, sino también en la misión y en cómo seguir llevándola a cabo de manera creativa y compasiva, sin perjudicar a las personas y continuando al servicio del estado," afirmó. "La administración nunca tuvo la intención de que supiéramos nada al respecto."

Hudson lleva examinando minuciosamente el flujo de fondos entre la fundación y la universidad desde 2022, año en que impulsó la creación de un comité del senado académico para analizar lo que describió como una influencia indebida de los donantes en los programas académicos, especialmente la financiación procedente de la red Koch destinada al Freedom Center de la universidad.

Esa experiencia, señaló, la llevó a desconfiar profundamente de la transparencia de la fundación.

Los donantes que no respondan a la notificación de la Fundación UA verán sus fondos de dotación transferidos a la universidad de forma automática. Foto de Gracie Kayko.

Ese escepticismo se extiende ahora a cómo gestionará la universidad los fondos transferidos. Hudson afirmó haber sido testigo de una mala gestión de fondos de dotación a nivel universitario; mencionó un caso en el que, tras el fallecimiento de un donante, se modificaron casi de inmediato las condiciones de su donación, y otro en el que un decano se apropió de una cátedra financiada por una dotación para convertirla en un puesto rotatorio de cinco años repartido entre el profesorado existente.

"Es una violación flagrante del protocolo y, en mi opinión, también de la ley," declaró.

Hudson señaló que no se opone a la idea de una mayor transparencia en el flujo de los fondos de dotación. En teoría, el traslado del dinero de la fundación a la universidad debería hacerlo más visible para el público.

Sin embargo, expresó su desconfianza respecto a que la universidad respete la voluntad de los donantes una vez que controle directamente los fondos.

"No está claro que los administradores voraces de la universidad vayan a anteponer el capital principal, los deseos de los donantes y la integridad de los programas a ese deseo casi desesperado de aumentar los días de efectivo disponible," afirmó.

También expresó su preocupación por el momento elegido y por el mecanismo de exclusión voluntaria. Señaló que la carta se envió a los donantes a finales de la primavera y que aquellos que no respondieran verían sus fondos transferidos automáticamente.

"Por definición, los donantes son personas con vidas reales en el mundo real que no necesariamente gestionan o supervisan personalmente estos aspectos de los legados o fideicomisos de sus familias," comentó. "Es inevitable notar que se trata de una medida tomada en pleno verano."

Según Hudson, los donantes con los que ha hablado sobre este cambio están preocupados.

"Están molestos por esto," dijo Hudson. "Están inquietos. No saben qué significa."

Advirtió que la universidad está corriendo un riesgo considerable.

"Dependemos de las donaciones filantrópicas de exalumnos y miembros de la comunidad para llevar adelante nuestra misión," afirmó. "Mi experiencia personal me dice que esto no traerá nada bueno. La universidad está jugando con fuego."

Los donantes que optaron por no participar pueden mantener el acuerdo actual. El cambio está sujeto a renovación el 15 de junio de 2031.

Esta es una noticia en desarrollo. Vuelva a consultar para ver actualizaciones o comuníquese con Caitlin Schmidt en caitlin@tucsonspotlight.org si tiene información o sugerencias.


Caitlin Schmidt es editora y publicadora de El Foco de Tucson.

Esta nota fue traducida por Diana Ramos, exalumna de la Universidad de Arizona, Directora de Iniciativas Bilingües y reportera del Foco de Tucson. Contáctala en diana@tucsonspotlight.org.   

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