Arte y salud se unen en programa de la UA
Un programa de la Universidad de Arizona reúne a estudiantes de enfermería con artistas e ingenieros para fomentar una comprensión más integral de la equidad en salud, mediante exposiciones que llegan a comunidades en ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México.
Un programa de la Universidad de Arizona está asociando a estudiantes de enfermería con fotógrafos, ingenieros mecánicos y artistas para replantear la forma en que la próxima generación de profesionales de la salud concibe la responsabilidad sobre la salud pública.
El Health and Arts Community Collaboratory fusiona las ciencias de la salud con las artes para fomentar una comprensión más amplia de los factores que contribuyen al bienestar de las personas, basándose en lo que la profesora clínica asociada Lisa Kiser denomina "una infusión de diversas experiencias y conocimientos," arraigada en la idea de que la salud trasciende con creces el ámbito exclusivo de las ciencias de la salud.
El programa comenzó como un único curso titulado Equidad en salud: conexiones, comunidad y sanación en tiempos urgentes.
El curso anima a los estudiantes a reflexionar críticamente sobre las desigualdades en salud y se imparte conjuntamente entre la Facultad de Enfermería y otras áreas de ciencias de la salud para atraer a estudiantes de diversas especialidades.
El curso NURS/HSD 250 no era una clase convencional; no incluía largas charlas ni exámenes tradicionales. En su lugar, los estudiantes aprendían a través de ponentes invitados y jornadas de aprendizaje vivencial.
"Hemos visitado la granja cooperativa San Xavier, Desert Survivors, Mission Garden... Incluso contamos con la participación de un activista climático de Costa Rica que habló directamente con nuestros estudiantes en una sesión en vivo a través de Zoom," comentó Kiser, profesora de la Escuela de Profesiones de la Salud de la Facultad de Salud Pública Zuckerman e instructora de la asignatura. "Se trata de que el mundo se convierta en tu aula; la comunidad es tu aula."

Arpit Kaur Sohi, estudiante de tercer año de Ciencias Farmacéuticas en la UA, cursó la clase la primavera pasada como una forma de explorar diferentes carreras del ámbito de la salud. Recuerda cuando una enfermera del Hospital Oro Valley habló a la clase sobre la importancia de escuchar y dedicar el tiempo necesario al reconfortar a los pacientes.
"Creo que es una lección muy valiosa que llevaré conmigo en mi futura profesión, sea cual sea la que elija," afirmó Kaur Sohi.
Las investigaciones han demostrado que el aprendizaje basado en las artes es beneficioso para que los estudiantes de enfermería adquieran habilidades sociales como la empatía y la compasión hacia los demás; de hecho, un informe de la Organización Mundial de la Salud señala que la fotografía y la narración digital pueden mejorar la comprensión de problemas de salud complejos.
El Health and Arts Community Collaboratory considera que la desigualdad en salud no es un tema exclusivo de las ciencias de la salud, sino un problema social complejo que debe abordarse desde todas las disciplinas y campos.
"La equidad en salud es un problema de todos. No es solo un problema del sistema de atención médica," señaló Tarnia Newton, profesora clínica asociada de la Facultad de Enfermería de la UA y cofundadora del laboratorio colaborativo. "Concierne a todos los científicos, al especialista en informática, al ingeniero mecánico, al ingeniero civil, al químico, al farmacéutico; es un problema de todos."
El laboratorio colaborativo recibió financiación de las divisiones de Investigación, Innovación e Impacto y de Desarrollo de la Investigación de la UA, así como de la iniciativa para Instituciones al Servicio de los Hispanos, con el fin de crear exposiciones interactivas temporales que exploran la relación entre la salud y las artes en comunidades sanadoras en ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México.
Mediante el uso de Photovoice,una técnica de fotografía documental, los estudiantes de NURS/HSD 250 crearon narrativas visuales que reflejaban su propia concepción de la salud. Posteriormente, estudiantes de posgrado en educación de las artes revisaron las fotografías y organizaron exposiciones en torno a temas diseñados para fomentar el diálogo sobre las desigualdades en salud dentro de la comunidad.
Una de las exposiciones se presentó en el Centro de Fotografía Creativa de la UA; allí se invitó a los miembros de la comunidad a reflexionar sobre sus propias experiencias relacionadas con la salud y el bienestar, incluyendo la tarea de anotar recetas que les hacían sentirse cuidados.

Ver su obra expuesta en el Center for Creative Photography resultó algo surrealista para Patrick Pinder-Newton, exalumno de la UA, quien confesó sentir una mezcla de orgullo y emoción al ver cómo la comunidad interactuaba con su trabajo.
"Ver nuestro trabajo ahí fuera... te hace sentir un poco vulnerable, pero también fue gratificante ver la acogida positiva de la comunidad," comentó Pinder-Newton, quien participó en el programa HACC durante su último año de estudios de ingeniería mecánica.
Sin experiencia previa en el ámbito artístico, Pinder-Newton encontró sentido en fotografiar objetos cotidianos que encerraban un significado más profundo.
Una fotografía de manos superpuestas, que abarcaba desde las arrugadas manos de mayores hasta las juveniles, se convirtió en la reflexión de Pinder-Newton sobre la salud reproductiva.
"Solemos pensar que la salud reproductiva es un asunto exclusivo de las mujeres, pero yo quería mostrar que todos estamos involucrados", afirmó Pinder-Newton. "Si se percibe únicamente como una cuestión centrada en la mujer, solo se ampliará la brecha, convirtiéndolo en un tema exclusivo de las mujeres en lugar de un asunto que nos concierne a todos como seres humanos."
El Colaboratorio también traspasó fronteras con dos exposiciones presentadas en Hermosillo y Guaymas (México), gracias a una colaboración con la Universidad de Sonora y el Instituto Interamericano de Educación Superior. Estas exposiciones bilingües combinaban las obras de estudiantes del curso NURS/HSD 250 con las de estudiantes de enfermería mexicanos, abordando temas como la resiliencia en salud y la migración.
La decisión de organizar exposiciones fue deliberada y se basaba en la convicción del Colaboratorio de que la sanación se produce en comunidad.
"Una cosa es leer un artículo académico o ver algo en Instagram, actividades que resultan muy aislantes e individuales. Pero una exposición es un evento comunitario; es algo a lo que se asiste en persona," señaló Kiser.

El HACC espera colaborar con más socios comunitarios y realizar presentaciones en conferencias para enseñar a los asistentes cómo un modelo interdisciplinario y binacional puede fomentar una comprensión más integral de la salud y el bienestar.
"No hay atención médica si no hay equidad," afirmó Kiser, añadiendo que el 80% de la salud de una persona depende de los determinantes sociales de la salud.
Según la Oficina de Prevención de Enfermedades y Promoción de la Salud, los determinantes sociales de la salud son condiciones del entorno comunitario que influyen en los riesgos y resultados de la calidad de vida, tales como el acceso a tiendas de comestibles, agua potable y transporte confiable.
"Debemos preparar a las personas para que salgan al mundo como profesionales de la salud, educadores y promotores de salud; para que comprendan que parte de nuestra labor consiste en construir comunidad y generar cambios," señaló Kiser. "No basta con entrar a la clínica y atender a la persona que tienes delante. Hay que preguntarse: ¿por qué ninguna de las personas a las que atiendo puede pagar sus medicamentos?"
Dominique Zuniga cursó la clase NURS/HSD 250 en 2023 para fortalecer su solicitud de ingreso a la escuela de enfermería. Tres años después, trabaja en el Tucson Medical Center como enfermera de quirófano.
Zuniga comentó que no se considera una persona creativa, pero la clase le mostró cómo la salud y las artes pueden fusionarse.
Una de las imágenes que Zuniga capturó para el proyecto Photovoice mostraba una parada de autobús abarrotada; era una reflexión sobre cuántas personas dependen del transporte público para acudir a sus citas médicas y una meditación sobre los determinantes sociales de la salud.
"El arte no se limita a la pintura o la escultura; también implica fijarse en los pequeños detalles cotidianos relacionados con la salud en la vida de las personas," dijo Zuniga.
Diana Ramos es egresada de la Universidad de Arizona y reportera de El Foco de Tucson. Puede contactarla en diana@tucsonspotlight.org.
Esta nota fue traducida por el equipo bilingüe de El Foco de Tucson.
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