Second Sky amplía programas para familias en Tucson
Este centro comunitario sin fines de lucro ofrece juego libre, educación STEAM y eventos comunitarios para familias en una zona donde casi uno de cada cinco niños vive por debajo del umbral de pobreza.
Una organización sin fines de lucro de Tucson está ampliando su programación para ofrecer a las familias un lugar donde niños y adultos puedan jugar, aprender y conectar juntos, independientemente de sus ingresos.
Second Sky es un centro comunitario que cuenta con un parque de aventuras, un espacio para eventos, oferta de alimentos y bebidas, un entorno digital inmersivo y un centro de apoyo STEAM.
La organización tiene como objetivo crear un espacio multigeneracional donde niños y adultos puedan aprender, jugar y conectar en un mismo entorno.
“Creemos que los niños y los adultos pueden coexistir en los mismos espacios, o en espacios adyacentes,” afirmó Robin Kremer, gerente de desarrollo y operaciones de Second Sky. “Queremos traer a Tucson lo que tiene toda pequeña ciudad europea: una plaza central rodeada de actividades para todos.”
Second Sky opera en una zona donde el acceso es fundamental. En 2024, el 18.6% de los niños en Tucson vivía por debajo del umbral federal de pobreza, una tasa superior a los promedios estatal y nacional, según el panel de datos MAP de la Universidad de Arizona.
Arizona ocupó el puesto 42 a nivel nacional en bienestar infantil general en el Kids Count Data Book de 2025; los resultados educativos contribuyeron de manera significativa a la baja clasificación del estado.

Kremer señaló que estas realidades determinan la forma en que la organización estructura su programación. Las familias pueden asistir de manera gratuita a las horas de juego libre, mientras que diversos socios comunitarios imparten clases de preparación para el parto, talleres educativos y programas STEM.
Los ingresos generados por el alquiler de los espacios para eventos contribuyen a financiar la programación general y la misión de la organización sin fines de lucro.
“Equilibramos los alquileres con la programación comunitaria,” afirmó Kremer. “Nuestro objetivo es reinvertir en las familias.”
A diferencia de los parques infantiles tradicionales, Second Sky se basa en el modelo de “parque de aventuras,” un diseño que fomenta la exploración, la creatividad y lo que Kremer denomina “juego de riesgo.”
“Queremos que los niños escalen, exploren y se desafíen a sí mismos,” afirmó. “Y no solo que utilicen los equipos de una única manera preestablecida.”
Esta filosofía de exploración práctica trasciende los límites del parque infantil. Este año, siete estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Arizona están contribuyendo a este espacio mediante un proyecto final de carrera, respaldado por el decano David Hahn, cuyo objetivo es diseñar un canal de agua interactivo que recorrerá toda la propiedad.
Al frente del proyecto se encuentra Matthew Hanson, estudiante de último año de Ingeniería de Sistemas con especialización secundaria en Ingeniería Mecánica. Cuenta con el apoyo de Sam Bonaparte, quien supervisa las adquisiciones; los líderes de diseño mecánico Manuel Garcia Soto y Johnathan Hart; Ryan Basil y Julio Luzania, encargados de los sistemas eléctricos; y la directora de planificación ambiental, Cierra Teevan.
“En nuestro curso de diseño de último año, nos entregan una lista de proyectos y clasificamos nuestras opciones preferidas,” comentó Hanson. “Cuando me entrevisté con el patrocinador y conocí más a fondo Second Sky, sentí que era algo real, algo que realmente podría existir más allá de un aula.”

El proyecto reúne a estudiantes de diferentes disciplinas de la ingeniería para diseñar un elemento acuático que combina el juego con la dinámica de fluidos y conceptos energéticos, y que, potencialmente, podría generar electricidad para alimentar los elementos de iluminación del lugar.
“Estamos intentando que tenga un aspecto natural, acorde con el desierto,” comentó Hanson. “A fin de cuentas, lo único que queremos es que los niños se ensucien las manos y jueguen con el agua.”
Para Kremer, esta colaboración representa exactamente aquello en lo que Second Sky estaba destinado a convertirse: un espacio vivo, modelado por la colaboración de la comunidad.
“Hemos forjado relaciones con organizaciones afines y con la universidad,” afirmó. “Se trata de reunir recursos en un mismo lugar.”
A medida que Second Sky continúa ampliando su programación, Kremer espera que el espacio se convierta en algo más profundo que un simple destino.
“Queremos que la gente se marche diciendo: ¡Ha sido la mejor experiencia de mi vida!” afirmó. “Queremos que los niños rueguen por volver.”
McKenna Manzo es estudiante de posgrado en la Universidad de Arizona y pasante en El Foco de Tucson. Puede contactarla en mckennamanzo@arizona.edu.
Esta nota fue traducida por los pasantes de la preparatoria San Miguel y editada por Diana Ramos, exalumna de la Universidad de Arizona, Directora de Iniciativas Bilingües y reportera del Foco de Tucson. Contáctala en diana@tucsonspotlight.org.
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