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Panadería indígena crece con sabor, cultura y comunidad

Sophie Hungrywolf, una pastelera de 25 años perteneciente a la Nación Tohono O’odham, ha transformado su afición durante la pandemia en The HungryWolf Bakery, un negocio de postres en crecimiento que combina la creatividad con su herencia Umatilla y Arapaho.

Panadería indígena crece con sabor, cultura y comunidad
Los pasteles decorados son una de las especialidades de la pastelería The Hungrywolf Bakery, donde Sophie Hungrywolf incorpora elementos de la cultura indígena en sus creaciones. Cortesía de The Hungrywolf Bakery.

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Lo que comenzó como una joven que pasaba el tiempo en la cocina de su casa durante la pandemia se ha convertido en una panadería con una identidad cultural única.

Sophie Hungrywolf, de 25 años, perteneciente a la Nación Tohono O’odham y de ascendencia Umatilla y Arapaho, dirige The Hungrywolf Bakery, un negocio que combina postres innovadores con las tradiciones e historia que la definen.

Hungrywolf es originaria de la comunidad de Tecelote, en el Distrito de Chukut Kuk, en el extremo suroeste de la Nación Tohono O’odham, en la frontera con México. Ella ha transformado su pasión por la repostería en un negocio que celebra la creatividad, la comunidad y la cultura.

La pasión de Hungrywolf por la repostería comenzó mucho antes de que existiera la idea de una pastelería. De niña, pasaba horas en la cocina con su madre, horneando galletas y pastelitos para las reuniones familiares.

Cuando era adolescente, hornear se convirtió en una forma de expresión creativa, pero no fue hasta la pandemia que empezó a experimentar, atreviéndose con recetas complejas que encontraba en internet.

“Todos los días probaba una receta nueva o trabajaba en una receta difícil,” contó. “A veces no me salía como quería, así que lo intentaba de nuevo.”

Esas experiencias informales en la cocina pronto se convirtieron en algo más grande. A finales de 2020, Hungrywolf empezó a aceptar pequeños pedidos. Comenzó con dulces bañados en chocolate, luego pasteles y bollería, antes de desarrollar su especialidad, galletas al estilo neoyorquino, y otros dulces.

Las galletas de chocolate y nueces son una de las creaciones favoritas de Sophie Hungrywolf. Cortesía de The Hungrywolf Bakery.

A medida que su panadería crecía, Hungrywolf se dio cuenta de que quería que su negocio representará algo más que solo postres; quería que reflejara quién era ella. Inspirándose en sus raíces Umatilla y Arapaho, comenzó a incorporar elementos de su identidad cultural en su negocio.

“Empecé a pensar en cómo podría integrar mi cultura en el negocio y cómo lo haría,” comentó.

Esta reflexión la llevó a elegir el nombre de su negocio, un homenaje a su difunto padre y a la historia de su familia.

“Cuando le puse a mi negocio el nombre de The Hungrywolf Bakery, quería representar mi apellido. Mi apellido proviene del lado Arapaho de mi padre,” explicó. “Cuando llegaron los colonos europeos, cambiaron nuestro apellido de Hungrywolf a Hungary para que sonara más europeo. Muchos miembros de mi familia se apellidan Hungary, pero yo soy la única Hungrywolf.”

Esta fusión de lo antiguo y lo nuevo se refleja en su repostería, que combina ingredientes indígenas tradicionales como la harina de mezquite con las tendencias modernas de la pastelería para crear sabores únicos.

Su galleta de chocolate con harina de mezquite se ha convertido en una de las favoritas del público.

“La harina de mezquite es difícil de conseguir y, además, es un tipo de harina diferente,” explicó. “Hubo muchas pruebas y errores, pero quería lograr que las galletas mantuvieran mi estilo.”

Más allá de los dulces, Hungrywolf utiliza sus postres para expresar humor y representar su cultura. Sus mini pasteles a menudo llevan frases comunes en las comunidades indígenas, como ‘“Untie Vibes,” “This is Indigenous” y "Uncle Energy.”

Para ella, estos diseños son otra forma divertida de incorporar su identidad.

“Me gusta hacer ese tipo de postres porque cuando la gente los ve, les alegra el día,” dijo recordando un evento del Día de los Pueblos Indígenas donde tenía un puesto de venta. “Hice postres con frases como ‘Auntie Vibes’ y ‘Uncle Energy’, que son expresiones muy populares en la cultura, especialmente en las comunidades indígenas. Mucha gente se alegró de verlos. Incluso si no entienden el significado, el simple hecho de verlos y sentirse representados en un pequeño postre les resulta gratificante.”
Las mini tartaletas de frutas se encuentran entre los productos más vendidos de la pastelería The Hungrywolf Bakery. Cortesía de The Hungrywolf Bakery.

Si bien su creatividad y sus habilidades le surgieron de forma natural, dirigir un negocio era un nuevo desafío. Hungrywolf admite que siempre ha sido más bien una observadora discreta.

“Soy bastante reservada; me siento como una mosca en la pared hasta que me conocen,” dijo. “Me gusta observar, pero en los negocios hay que ser más extrovertida: darte a conocer, hablar con la gente, hacer contactos, algo que normalmente no me molesta. Simplemente me pone un poco nerviosa pensarlo.”

Su primer mercado temporal fue en la Nación Tohono O’odham, donde vendió sus dulces en el mercado de agricultores mensual de Sells, Arizona. A medida que su negocio crecía, comenzó a participar en mercados temporales en Tucson, aprendiendo sobre la marcha.

“No existe una guía sobre cómo organizar eventos temporales,” dijo. “Todos aprenden sobre la marcha.”

A medida que crecía la demanda, Hungrywolf se dio cuenta de que no podía hacerlo sola. Su pareja, su hermana y sus amigos cercanos intervinieron para ayudar a hornear, empaquetar y atender los eventos.

“El negocio ha crecido mucho en los últimos 10 meses, de enero a la fecha,” dijo. “Por eso he tenido que contratar a más personas para que me ayuden.”

Ahora, The Hungrywolf Bakery se ha expandido a varios lugares, y los productos de Hungrywolf se venden en comercios locales, incluyendo la tienda Traveling Eagle cerca de San Simón, Arizona; Gu Achi Trading Post en Gu Achi, Arizona; la gasolinera Shell en Sells; y en Tucson, en Saguaro Square, una tienda en el este de la ciudad que exhibe arte de vendedores locales.

El éxito de la panadería se basa en el apoyo de la comunidad. Muchas de sus oportunidades han surgido gracias al boca a boca: clientes que comparten sus productos en las redes sociales o gerentes de tiendas que ya eran fans antes de que ella se pusiera en contacto con ellos.

“Hice mi primer pedido al por mayor hace aproximadamente un año,” contó. “Estaba en Traveling Eagle, una tienda relativamente nueva, que llevaba abierta poco tiempo, y les pregunté, así de repente, si les interesaría vender mis galletas.”

Pronto descubrió que el gerente ya la seguía en Instagram.

“Fue genial que ya me conocieran gracias a eso,” dijo. “Todo fue mucho más fácil.”
La pastelería Hungrywolf Bakery acepta pedidos personalizados, incluyendo cake pops, tartas, galletas y mucho más. Cortesía de Hungrywolf Bakery.

La presencia en línea de Hungrywolf ha sido otra parte clave de su crecimiento. A través de Instagram, comparte el lanzamiento de nuevos sabores, novedades del mercado y vistazos detrás de cámaras de su proceso de trabajo y su vida diaria.

“Las redes sociales son un factor determinante para muchos negocios,” comentó. “A veces, lo único que se necesita es publicar contenido y ser constante a diario para darse a conocer.”

A medida que la panadería continúa creciendo, Hungrywolf se centra en la expansión, tanto en Tucson como en otras ciudades. Recientemente ha comenzado a realizar ventas temporales en Phoenix y espera establecer más acuerdos de venta al por mayor en todo Arizona.

“Me veo expandiéndome, y espero conseguir un par de clientes mayoristas más en Tucson,” dijo Hungrywolf.

También busca retomar sus creaciones anteriores, experimentando con pasteles en frascos, nuevos pasteles y postres de temporada.

“Espero poder ofrecer otros productos además de las galletas. Cuando empecé en mi primer mercado de agricultores, hacía pasteles en frascos. Probablemente llevé unos 40 y los vendí todos,” dijo. “Espero poder hacer algo con un toque diferente, algo un poco más gourmet o con sabores más originales, para poder expandir nuestro negocio más allá de las galletas.”

Al recordar su trayectoria, Hungrywolf dice que todavía le cuesta creerlo.

“Cuando publiqué que mis galletas estarían disponibles en la gasolinera Shell, gente de todas partes de la reserva de Tucson, se alegró muchísimo de ver mis galletas allí. Es el punto de encuentro principal. Todo el mundo va a la Shell. Sobre todo si vas a Puerto Peñasco, la gente para allí, así que fue genial. Y fue una de las mejores publicaciones que he hecho en redes sociales,” dijo. “Realmente tuve que detenerme a reflexionar sobre mi crecimiento, desde donde estaba cuando empecé hasta donde estoy ahora.”
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Puedes encontrar las ubicaciones temporales de Hungrywolf en su cuenta de Instagram @thehungrywolfbakery y en su página de Facebook The Hungrywolf Bakery.

Trinity Norris es la fundadora de O’odham Media y tiene una maestría en Estudios de Medios Globales de la Universidad de Arizona.

Esta nota fue traducida por los pasantes de la preparatoria San Miguel y editada por Diana Ramos, exalumna de la Universidad de Arizona, Directora de Iniciativas Bilingües y reportera del Foco de Tucson. Contáctala en diana@tucsonspotlight.org.   

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