Mural conmemora a tucsonenses afectados por TCE
Un nuevo mural que rinde homenaje a las generaciones afectadas por la contaminación con tricloroetileno (TCE) pone de relieve la larga lucha de la comunidad por la rendición de cuentas, la sanación y la justicia ambiental.
Miembros de la comunidad y líderes locales se reunieron el sábado para inaugurar un mural conmemorativo en honor a los residentes de Southside Tucson que fallecieron tras décadas de contaminación del agua subterránea por TCE, una sustancia química tóxica que en su momento fue vertida por la empresa Hughes Aircraft.
En 1985, la periodista de investigación Jane Kay reveló que Hughes Missile Systems, ahora Raytheon, había contaminado las aguas subterráneas de Tucson con TCE, un disolvente industrial. Con escasa supervisión, pozos, fosas y desagües a lo largo de la carretera Old Nogales se utilizaron como vertederos de TCE, creando una pluma de contaminación que finalmente se extendió a los pozos residenciales en Southside Tucson.
El mural conmemorativo, ubicado en el parque Mission Manor, está compuesto por más de 300 piezas de mosaico de arcilla que representan el ciclo del agua subterránea y conectan la experiencia humana con la forma en que la Tierra absorbe el agua.
El supervisor del condado de Pima, Andrés Cano, explicó a los asistentes que el trauma generacional provocado por el racismo ambiental, como la contaminación por TCE, es una de las razones por las que él y otros se han opuesto a proyectos como el centro de datos Project Blue y la mina Rosemont.
“Durante demasiado tiempo, las comunidades y las familias del Distrito 5 han sido tratadas como zonas de sacrificio aceptables, expuestas a PFAS, TCE y berilio, lo que afectó a mi abuela Rosa, quien ya no está con nosotros,” dijo Cano. “Contaminación industrial sin consentimiento, sin rendición de cuentas ni protección. Esta historia exige más que un simple recuerdo. Exige acción. Esta historia exige más que un simple recuerdo. Exige acción.”
La representante estadounidense Adelita Grijalva dijo que la defensa que su padre, el congresista Raúl Grijalva, en favor de los afectados por la contaminación de TCE, contribuyó al inicio de su carrera política.
“Mi padre impulsó una legislación llamada ‘Justicia Ambiental para Todos,’ cuyo objetivo era exigir que las empresas que realicen cualquier actividad que pueda afectar a nuestro medio ambiente consulten con nuestras comunidades,” dijo Grijalva.

Adelita Grijalva ha sido nombrada miembro del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes, un puesto que su padre ocupó anteriormente, cumpliendo así su promesa de campaña de abogar por la protección de los recursos naturales.
“Tucson no se va a quedar callado,” dijo Grijalva. “La justicia ambiental no es un evento puntual, es un movimiento. Es una promesa que debemos cumplir cada día para cada familia.”
Alex Jimenez, el artista principal del mural, trabajó anteriormente como artista residente para Tucson Water. Durante su residencia, conoció la historia de la contaminación por TCE en el south side de la ciudad. Cuando los organizadores de “Survival and Resistance,” un proyecto comunitario de un año de duración en homenaje a las personas afectadas por la contaminación, se pusieron en contacto con ella, la invitaron a plasmar esa historia en una obra de arte público conmemorativa.
“Se siente tan bien,” dijo Jiménez sobre ver su obra completamente terminada. “Trabajar con la comunidad del Southside y escuchar a las personas afectadas por el TCE fue la semilla de una idea que esbocé hace años, y quería encontrar una manera de abordar este problema del agua, la sanación y la pérdida, y encontrar más formas de unificar la narrativa en torno a las experiencias de las personas.”
Eduardo Quintana trabajó para Hughes Aircraft y fue testigo directo del vertido de TCE. Se convirtió en denunciante, defendiendo posteriormente la transparencia y la rendición de cuentas por parte de Hughes y convirtiéndose en uno de los miembros fundadores de Tucsonans for a Clean Environment.
“No fue un accidente,” dijo Quintana a los asistentes. “A principios de la década de 1950, algunos residentes locales presentaron una demanda alegando que el agua estaba contaminada, y lo pusieron en conocimiento de Hughes Aircraft y otras autoridades. Desde entonces, se ha intentado ocultar este hecho durante 40 años.”
Gracias a décadas de activismo por parte de Tucsonans for a Clean Environment, se presentaron demandas contra Hughes Aircraft y se crearon nuevas instalaciones de tratamiento de agua y una clínica especializada en la atención de enfermedades relacionadas con TCE. La movilización ciudadana local también contribuyó a la creación del Departamento de Calidad Ambiental del Condado de Pima, la aprobación de la Ley de Calidad Ambiental y la designación de la zona contaminada por TCE como sitio prioritario del programa Superfund.
Actualmente, el agua de Tucson cumple con todos los estándares nacionales, y los residentes del Southside no han recibido agua de pozos contaminados desde 1981. Sin embargo, el trauma histórico e intergeneracional aún se percibe en la comunidad.

Diana Manriquez se sintió atraída por el evento debido a los recuerdos de su madre, Lydia Gallego, a quien le diagnosticaron linfoma no Hodgkin. Este tipo de cáncer no es causado por factores genéticos hereditarios, sino por una mutación en el ADN de la persona a lo largo de su vida. Investigaciones han sugerido que la exposición a sustancias químicas, incluido TCE, es un factor de riesgo para el linfoma no Hodgkin.
Gallego aprendió esto de sus hermanos, que vivían en el south side. Tres de sus ocho hermanos murieron de cáncer, una enfermedad que finalmente también le costó la vida a Gallego.
“Fue devastador para mí porque era una adolescente,” dijo Manriquez. “Mi madre estaba extremadamente enferma. No se esperaba que viviera más de seis meses. Yo solo estaba concentrada en ella, en su bienestar y en su salud.”
Para muchas familias, las consecuencias de la contaminación por TCE se han extendido a lo largo de varias generaciones.
Erika Jaramillo contó que su abuela Olga se enteró de las demandas relacionadas con el TCE en la década de 1980.
“Toda su vida la había pasado aquí, bebiendo el agua de este lugar,” dijo Jaramillo. “Siempre sospechamos algo. Siempre lo teníamos presente.”
Olga falleció de cáncer de páncreas en 2004. Hasta el día de hoy, Jaramillo evita beber agua del grifo en su casa.
“Necesitamos asegurarnos de que esto se solucione,” dijo Jaramillo. “El agua es una necesidad básica. No todo el mundo puede permitirse que le lleven agua a domicilio ni comprar agua embotellada. Dependen de ese recurso en la ciudad.”
La Comisión de Relaciones Humanas de la ciudad de Tucson ha adoptado una resolución que reafirma el compromiso de la ciudad para abordar la contaminación de las aguas subterráneas en el sur de la ciudad.

Pero algunos creen que las medidas de reparación deben ir más allá de las demandas y los acuerdos financieros. Patricia Carrillo, miembro de Las Aguas, una organización comunitaria fundada en 2019 para brindar información a la comunidad sobre la historia de la contaminación del agua, afirmó que se necesita un apoyo más directo para los afectados.
“Las Aguas es más bien un centro de salud para las víctimas,” dijo Carrillo. “Un fondo fiduciario, una clínica gratuita, médicos capacitados no solo en medicina, sino también en la contaminación en sí, para que la comunidad tenga los recursos y los diagnósticos adecuados que podamos vincular a la contaminación.”
Con el proyecto “Supervivencia y Resistencia” culminando en la conmemoración del mural, la co-curadora Sunaura Taylor reflexiona sobre el trabajo del grupo durante el último año.
“No creo que hubiéramos imaginado, cuando empezamos, que tendríamos este nivel de colaboración por parte de los funcionarios electos, los diferentes grupos organizadores y los miembros de la comunidad,” dijo Taylor. “El hecho de que sea realmente un esfuerzo colectivo me llena de alegría al ver lo exitoso que ha sido.”
La co-curadora Alicia Vasquez dijo que el mural y la conmemoración fueron exactamente lo que esperaba.
“Esto representa a varias generaciones, varias familias, múltiples experiencias,” dijo Vásquez. “Estoy muy orgullosa de lo que podemos crear cuando nos unimos con una visión compartida.”
Manriquez, quien perdió a su madre a causa de un cáncer que se cree fue provocado por el TCE, expresó su gratitud hacia Vásquez y Taylor.
“Una parte de mí está enfadada, porque esto se podría haber evitado,” dijo Manriquez. “Pero estoy muy agradecida con quienes tuvieron el valor no solo de erigir un monumento conmemorativo, sino también de expresar sus preocupaciones y asegurarse de que esto no vuelva a suceder.”
Topacio “Topaz” Servellon es periodiste del Foco de Tucson . Puedes contactarla en topacioserve@gmail.com.
Esta nota fue traducida por los pasantes de la preparatoria San Miguel y editada por Diana Ramos, exalumna de la Universidad de Arizona, Directora de Iniciativas Bilingües y reportera del Foco de Tucson. Contáctala en diana@tucsonspotlight.org.
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