Panadero de Tucson reconstruye Tilted Halos tras incendio
Un incendio en el 2021 obligó a la panadera de Tucson, Mariel Montel, a suspender temporalmente su negocio Tilted Halos, pero poco a poco está reconstruyendo la panadería de productos veganos y sin gluten.
Tras un incendio en su casa en el 2021 que destruyó su hogar y obligó a su negocio a una pausa, la panadera de Tucson, Mariel Montel, está reconstruyendo poco a poco Tilted Halos, una panadería vegana y libre de gluten arraigada en la filosofía de las segundas oportunidades y el apoyo a la comunidad.
Montel fundó Tilted Halos en 2016 como una pequeña panadería artesanal que ofrecía pasteles veganos y libres de gluten. Su proyecto nació con la misión de justicia social de proporcionar empleo a personas que salían de prisión.
“Nunca fui panadera, ni siquiera era un pasatiempo o un interés para mí,” dijo Montel. “Es una oportunidad para que las personas que no han trabajado durante un tiempo tengan algo realmente sencillo que hacer.”
La idea surgió a raíz de una experiencia que Montel tuvo con su entonces novio, que había pasado un tiempo en prisión.
“Fue entonces cuando realmente pude ver cómo era el sistema penitenciario,” dijo Montel. “Y a eso se sumaba el estrés de ser una persona que intenta mantenerse sobria, con antecedentes penales y sin poder encontrar ni casa ni trabajo.”
En aquel entonces, solo había unas pocas panaderías en Tucson que ofrecieran opciones veganas o sin gluten, así que cuando la mejor amiga de Montel le sugirió que aprovechara sus habilidades para la repostería vegana, nació la idea de Tilted Halos.
Poner en marcha una panadería casera es muy diferente a abrir un local físico, ya que toda la producción se realiza en la casa del propietario del negocio.
“En realidad, no es tan difícil iniciar un negocio desde casa,” dijo Montel. “No es que tengas que superar grandes obstáculos, es bastante fácil. Solo necesitas obtener una licencia comercial, registrarte y conseguir tu certificado de manipulador de alimentos.”
Optar por el modelo de panadería casera le permitió a Montel darse a conocer y formalizar su negocio, pero también significó que todo el capital inicial provino de su propio bolsillo, sin ayuda de inversores externos.

Montel se centró en vender sus pasteles a través de pedidos personalizados y participando en eventos temporales y farmers markets. Ella misma preparaba todos los pasteles, y sus empleados la ayudaban a venderlos en los eventos.
Montel empleó a un total de seis personas, todas ellas con antecedentes penales, que trabajaron para ella de forma intermitente durante el tiempo que duró su negocio. Se esforzó por crear un ambiente libre de prejuicios donde las personas pudieran hablar con sinceridad sobre sus dificultades fuera del trabajo y recibir el apoyo necesario para superarlas.
“He hablado con agentes de libertad condicional y de libertad vigilada, y he dado referencias a favor de algunas personas,” dijo Montel.
Montel aprovechó al máximo la oportunidad de dirigir su negocio desde casa. Siendo una persona introvertida, le encantaba el tiempo que pasaba improvisando música en la cocina y la posibilidad de expresar su creatividad libremente, lo que, según ella, era extremadamente beneficioso para su salud mental.
Pero a pesar de todos sus beneficios, compaginar el trabajo con la vida familiar resultó ser un desafío.
Montel trabajaba desde una casa de dos dormitorios, con una de las habitaciones dedicada a la mercancía, los manteles y el equipo para eventos temporales. La cocina también estaba completamente ocupada.
“Hubo épocas en las que mi casa se convirtió en mi lugar de trabajo,” dijo Montel. “Prácticamente no tenía espacio para mi vida personal allí. Es imposible desconectar del trabajo.”
Pero en septiembre de 2021, su vida se vio marcada por una tragedia.
“Salí de casa para ir a trabajar una mañana y regresé alrededor de las 7 de la tarde,” contó Montel. “Todo estaba en el suelo. Las paredes estaban negras y todo se había derretido y pegado a ellas. Y, lamentablemente, mi perro murió en el incendio.”
El incendio se limitó a la casa de Montel y no se extendió a las viviendas vecinas. Los bomberos le informaron que no pudieron determinar la causa exacta, pero que el aire acondicionado, que estaba encendido, impidió que el fuego se propagara por toda la casa y causara mayores daños.

El fuego consumió todo lo que había en la cocina, y el humo dañó todo lo demás en la casa, dejándola sin la posibilidad de seguir gestionando su negocio.
Gracias a las donaciones recaudadas a través de una campaña de financiación colectiva en línea, Montel pudo recuperarse y mudarse a una nueva casa, pero la experiencia la dejó en un estado de shock que duró todo el año siguiente.
“Cuando intenté volver a hornear, me generaba mucha negatividad,” dijo Montel. “Así que he puesto mi negocio en pausa varias veces.”
Decidió tomarse un descanso de Tilted Halos y centrar su atención en su salud mental. Cerró su cuenta de Instagram el año pasado, que había alcanzado más de 2,000 seguidores.
Montel se tomó un descanso de nueve meses de la repostería, comenzó terapia y se enfrentó a los traumas y factores de estrés personales que le habían impedido perseguir lo que realmente le convenía.
Tras reevaluar sus objetivos, Montel se dio cuenta de dos cosas: que seguía sintiendo pasión por trabajar en pro de la justicia social y por apoyar a su comunidad, así como por su amor por la repostería y por los clientes fieles que disfrutan de sus creaciones.
A principios de este año, Montel se mudó a Tumacacori, a aproximadamente una hora al sur de Tucson, y está asistiendo a la Universidad Estatal de Arizona para continuar desarrollando su carrera en el ámbito de la justicia social.
Continúa dirigiendo Tilted Halos a pequeña escala, centrándose en honrar la cultura mexicana a través de sabores como el churro y la flor de jamaica. Ha vuelto a estar activa en Instagram, participa en eventos temporales y realiza entregas ocasionales a sus clientes habituales.
“Hay ciertos clientes que me han acompañado en todo momento,” dijo Montel. “Me he mudado a muchas casas diferentes, mi vida ha cambiado, he cerrado el negocio y lo he vuelto a abrir, y simplemente hay algunas personas que siempre me han apoyado.”
Ian Davis es estudiante de Pima Community College y pasante del Foco. Puedes contactarlo en imdavis52023@gmail.com.
Esta nota fue traducida por los pasantes de la preparatoria San Miguel y editada por Diana Ramos, exalumna de la Universidad de Arizona, Directora de Iniciativas Bilingües y reportera del Foco de Tucson. Contáctala en diana@tucsonspotlight.org.
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