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Caso en Georgia impulsa debate en escuelas de Tucson

La Ley de Escuelas Seguras ante Convulsiones de Arizona exige capacitación para el personal y planes individualizados de actuación ante convulsiones para los estudiantes con trastornos convulsivos en las escuelas de Tucson.

Caso en Georgia impulsa debate en escuelas de Tucson
Tucson High se encuentra entre las escuelas del TUSD donde el personal está capacitado para reconocer y responder a las convulsiones de los estudiantes, en virtud de la Ley de Escuelas Seguras ante Convulsiones de Arizona. Caitlin Schmidt / El Foco de Tucson.

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La muerte de un niño de 11 años en una escuela de Georgia está suscitando nuevos interrogantes sobre la eficacia con la que las escuelas cumplen los planes de respuesta ante convulsiones, y está poniendo el foco en requisitos de seguridad similares en las aulas de Arizona.

Ae'Dyen Hooks falleció en la escuela el pasado mes de enero después de que, según afirman sus padres, el personal no siguiera su plan de respuesta ante convulsiones, de acuerdo con una demanda presentada contra el distrito escolar.

La demanda sostiene que el personal escolar infringió su plan de educación individualizado al proporcionarle un iPad que desencadenó una convulsión. Asimismo, sus padres cuestionan la afirmación de que una enfermera escolar le administrara su medicación anticonvulsiva, alegando que dicha medicación no fue entregada a los paramédicos cuando estos llegaron.

La Ley AJ entró en vigor en Georgia durante el año escolar 2023-24 y exige que el personal escolar sepa reconocer una convulsión, prestar primeros auxilios e implementar el plan específico de respuesta ante convulsiones de un estudiante en caso de que este sufra una crisis dentro de las instalaciones escolares.

Arizona promulgó una ley similar en 2022, la Ley de Escuelas Seguras ante Convulsiones. la cual exige capacitación para el personal escolar y planes individualizados de manejo de convulsiones para los estudiantes que padecen trastornos convulsivos.

"Las normas exigen que los padres colaboren con el distrito escolar y con el proveedor de atención médica para asegurar que contemos con un protocolo establecido para cada estudiante, ya que las convulsiones difieren de un estudiante a otro, ¿verdad?,” comentó Joseph Gaw, director de servicios de salud escolar del Distrito Escolar Unificado de Tucson. “Pueden manifestarse desde una aparente ausencia mental hasta una convulsión en toda su magnitud. Varían según cada estudiante.”

En virtud de la Ley de Escuelas Seguras ante Convulsiones, los miembros del personal que interactúan regularmente con estudiantes que cuentan con planes de acción para convulsiones deben completar una capacitación en línea aprobada. Además, se exige que cada escuela cuente con al menos un empleado, que no sea el enfermero escolar, capacitado para administrar medicamentos de rescate ante convulsiones.

"Utilizamos la capacitación de la Fundación para la Epilepsia,” señaló Sarah Rawdin, enfermera jefe del Distrito Escolar Unificado de Sunnyside. "Cuentan con una gran cantidad de recursos y ofrecen una capacitación excelente diseñada específicamente para el personal escolar. Asimismo, disponen de módulos específicos para enfermeros, los cuales son cursados ​​por nuestros enfermeros titulados.”
El Distrito Escolar Unificado de Sunnyside exige una capacitación anual en primeros auxilios para convulsiones para el personal, con un curso de recertificación más extenso requerido cada cinco años. Cortesía de SUSD.

Sunnyside ofrece capacitación anual sobre primeros auxilios para convulsiones y, cada cinco años, se requiere que todo el personal complete un curso de capacitación más extenso.

Los tipos de convulsiones más comunes entre los niños en edad escolar son las crisis de ausencia, las cuales pueden provocar una breve pérdida de la conciencia y, a menudo, se manifiestan como una mirada perdida o un episodio de ensimismamiento. Estas convulsiones son más frecuentes en niños de entre 4 y 14 años de edad.

Otro tipo común es la convulsión febril, la cual suele ser desencadenada por la fiebre y puede causar temblores, rigidez muscular y una pérdida temporal de la conciencia. Las convulsiones febriles son más comunes en niños pequeños, típicamente entre los 6 meses y los 5 años de edad.

Las convulsiones pueden volverse más frecuentes en los adolescentes debido a los cambios relacionados con la pubertad, tales como el aumento de los niveles de estrógeno y esteroides neuroactivos, así como al incremento del estrés, la falta de sueño y el consumo de alcohol y drogas.

Al menos un estudiante en cada escuela de Sunnyside padece epilepsia o alguna afección que puede provocar convulsiones; asimismo, cerca de 500 estudiantes del TUSD presentan un trastorno convulsivo conocido.

“Eso equivale, aproximadamente, a uno de cada diez miembros de nuestra población estudiantil,” señaló Gaw. “Por lo tanto, dado que contamos con cerca de un 12 % del personal capacitado para desenvolverse en ese entorno, considero que es una situación muy favorable, ya que garantiza que los estudiantes estén cubiertos al tener a su alrededor a alguien que sabe qué hacer.”

La Epilepsy Foundation celebrará su Día Anual de Educación sobre la Epilepsia en Tucson el sábado 18 de abril, en el campus de la Facultad de Medicina de la Universidad de Arizona. El evento ofrecerá formación sobre el reconocimiento de las convulsiones y la respuesta ante ellas, abarcando las distintas etapas de la vida, dirigida a pacientes, cuidadores y miembros de la comunidad.


Zoey Oberstein es estudiante de periodismo en la Universidad de Arizona y pasante en El Foco de Tucson. Puede contactarla en zoeyoberstein@arizona.edu.

Esta nota fue traducida por los pasantes de la preparatoria San Miguel y editada por Diana Ramos, exalumna de la Universidad de Arizona, Directora de Iniciativas Bilingües y reportera del Foco de Tucson. Contáctala en diana@tucsonspotlight.org.